| II-II q. 1 a. 1 arg. 1 (arriba) | |
Cuestión 1:De la feArtículo 1: ¿El objeto de la fe es la primera verdad?Parece que el objeto de la fe no es la primera verdad: pues parece ser objeto de la fe lo que se nos propone para creer. Es así que no sólo se nos propone con este objeto lo que pertenece a la Divinidad, que es la verdad primera, sino también lo perteneciente a la humanidad de Cristo, a los Sacramentos de la Iglesia y a la condición de las criaturas. Luego el objeto de la fe no es solamente la primera verdad. |
Quaestio 1:De obiecto fideiArticulus 1: Utrum obiectum fidei sit veritas primaAd primum sic proceditur. Videtur quod obiectum fidei non sit veritas prima. Illud enim videtur esse obiectum fidei quod nobis proponitur ad credendum. Sed non solum proponuntur nobis ad credendum ea quae pertinent ad divinitatem, quae est veritas prima; sed etiam ea quae pertinent ad humanitatem Christi et Ecclesiae sacramenta et creaturarum conditionem. Ergo non solum veritas prima est fidei obiectum. |
| II-II q. 1 a. 1 arg. 2 (arriba) | |
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La fe y la infidelidad se refieren a un mismo objeto, como opuestas que son. Pero con relación a todo lo que se contiene en la Sagrada Escritura, puede haber infidelidad, pues cualquier punto de estos que el hombre negare es tenido por infiel: luego también tiene por objeto la fe todo lo que se contiene en la Sagrada Escritura. Y como en ella se contienen muchas cosas sobre los hombres y sobre las otras criaturas, síguese que el objeto de la fe no es solamente la primera verdad, sino también la verdad creada. |
Praeterea, fides et infidelitas sunt circa idem, cum sint opposita. Sed circa omnia quae in sacra Scriptura continentur potest esse infidelitas, quidquid enim horum homo negaverit, infidelis reputatur. Ergo etiam fides est circa omnia quae in sacra Scriptura continentur. Sed ibi multa continentur de hominibus et de aliis rebus creatis. Ergo obiectum fidei non solum est veritas prima, sed etiam veritas creata. |
| II-II q. 1 a. 1 arg. 3 (arriba) | |
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La fe y la caridad, son partes de una misma división, según lo dicho (S. Th. I-II, q.62, a.3); y por la caridad no solamente amamos a Dios, que es la suma bondad, sino también al prójimo: luego el objeto de la fe no es solamente la primera verdad. |
Praeterea, fides caritati condividitur, ut supra dictum est. Sed caritate non solum diligimus Deum, qui est summa bonitas, sed etiam diligimus proximum. Ergo fidei obiectum non est solum veritas prima. |
| II-II q. 1 a. 1 s. c (arriba) | |
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Por el contrario; dice Dionisio (De div. nom., c. 7, lect. 5) que la fe, tiene por objeto la verdad simple y que existe siempre. Esta es la verdad primera, luego el objeto de la fe es la primera verdad. |
Sed contra est quod Dionysius dicit, VII cap. de Div. Nom., quod fides est circa simplicem et semper existentem veritatem. Haec autem est veritas prima. Ergo obiectum fidei est veritas prima. |
| II-II q. 1 a. 1 co. (arriba) | |
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Responderemos, que el objeto de todo hábito cognoscitivo encierra dos cosas, a saber: lo que se conoce materialmente, que es como el objeto material, y aquello por lo que se conoce, que es la razón formal del objeto; al modo que en la ciencia geométrica las consecuencias son lo que se sabe materialmente, mientras que la razón formal de la ciencia son los medios de demostración, por los que se llega al conocimiento de las conclusiones. Igualmente si consideramos en la fe la razón formal del objeto, no es otra cosa que la primera verdad: porque la fe de que estamos tratando no asiente a cosa alguna sino por haber sido revelada por Dios. Por consiguiente la fe se funda en la misma verdad divina, como medio. Pero si consideramos materialmente las cosas a las que la fe da su asentimiento, no es sólo el mismo Dios, sino también muchos otros objetos los cuales, sin embargo, no pertenecen al asentimiento de la fe, sino en cuanto tienen alguna relación con Dios, esto es, según que por medio de algunos efectos divinos es ayudado el hombre a dirigirse a la fruición divina. Por esto también, bajo este punto de vista, el objeto de la fe es en cierto modo la primera verdad, en el sentido de que nada es de fe sino lo que se refiere a Dios; como también el objeto de la medicina es la salud puesto que de nada se ocupa la medicina sino en orden a la salud misma. |
Respondeo dicendum quod cuiuslibet cognoscitivi habitus obiectum duo habet, scilicet id quod materialiter cognoscitur, quod est sicut materiale obiectum; et id per quod cognoscitur, quod est formalis ratio obiecti. Sicut in scientia geometriae materialiter scita sunt conclusiones; formalis vero ratio sciendi sunt media demonstrationis, per quae conclusiones cognoscuntur. Sic igitur in fide, si consideremus formalem rationem obiecti, nihil est aliud quam veritas prima, non enim fides de qua loquimur assentit alicui nisi quia est a Deo revelatum; unde ipsi veritati divinae innititur tanquam medio. Si vero consideremus materialiter ea quibus fides assentit, non solum est ipse Deus, sed etiam multa alia. Quae tamen sub assensu fidei non cadunt nisi secundum quod habent aliquem ordinem ad Deum, prout scilicet per aliquos divinitatis effectus homo adiuvatur ad tendendum in divinam fruitionem. Et ideo etiam ex hac parte obiectum fidei est quodammodo veritas prima, inquantum nihil cadit sub fide nisi in ordine ad Deum, sicut etiam obiectum medicinae est sanitas, quia nihil medicina considerat nisi in ordine ad sanitatem |
| II-II q. 1 a. 1 ad 1 (arriba) | |
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Al argumento 1º diremos, que las cosas que pertenecen a la humanidad de Cristo, a los Sacramentos de la Iglesia o a cualesquiera criaturas, son de fe, en cuanto a que por ellas nos ordenamos a Dios y asentimos a ellas a causa de la verdad divina. |
Ad primum ergo dicendum quod ea quae pertinent ad humanitatem Christi et ad sacramenta Ecclesiae vel ad quascumque creaturas cadunt sub fide inquantum per haec ordinamur ad Deum. Et eis etiam assentimus propter divinam veritatem. |
| II-II q. 1 a. 1 ad 2 (arriba) | |
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Lo mismo debe contestarse al 2º sobre lo que se contiene en la Sagrada Escritura. |
Et similiter dicendum est ad secundum, de omnibus illis quae in sacra Scriptura traduntur. |
| II-II q. 1 a. 1 ad 3 (arriba) | |
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Al 3º que la caridad ama también al prójimo a causa de Dios y así el objeto de ella es propiamente el mismo Dios, como se dirá (S. Th. II-II, q.25, a.1). |
Ad tertium dicendum quod etiam caritas diligit proximum propter Deum; et sic obiectum eius proprie est ipse Deus, ut infra dicetur. |
| II-II q. 1 a. 2 arg. 1 (arriba) | |
Artículo 2:¿El objeto de la fe es algo complejo a manera de proposición?Parece que, el objeto de la fe no es cosa alguna compleja a manera de proposición, porque el objeto de la fe es la primera verdad, como se ha dicho (S. Th. II-II, q.1, a.1). Es así que la primera verdad es algo incomplejo; luego el objeto de la fe no es alguna cosa compleja. |
Articulus 2: Utrum obiectum fidei sit aliquid complexum per modum enuntiabilisAd secundum sic proceditur. Videtur quod obiectum fidei non sit aliquid complexum per modum enuntiabilis. Obiectum enim fidei est veritas prima, sicut dictum est. Sed prima veritas est aliquid incomplexum. Ergo obiectum fidei non est aliquid complexum. |
| II-II q. 1 a. 2 arg. 2 (arriba) | |
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La exposición de la fe está contenida en el símbolo, pero en el símbolo no hay proposiciones, sino cosas, pues no se dice allí que Dios es omnipotente, sino: Creo en Dios omnipotente. Luego el objeto de la fe no es una proposición, sino cosa. |
Praeterea, expositio fidei in symbolo continetur. Sed in symbolo non ponuntur enuntiabilia, sed res, non enim dicitur ibi quod Deus sit omnipotens, sed, credo in Deum omnipotentem. Ergo obiectum fidei non est enuntiabile, sed res. |
| II-II q. 1 a. 2 arg. 3 (arriba) | |
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La visión sucede a la fe, según aquello (1 Co 13, 12): Ahora vemos como por espejo en oscuridad, mas entonces cara a cara. Ahora conozco en parte, mas entonces conoceré como soy conocido; pero la visión celeste tiene por objeto lo incomplejo, puesto que se refiere a la misma esencia divina. Luego también la fe de esta vida. |
Praeterea, fidei succedit visio, secundum illud I ad Cor. XIII, videmus nunc per speculum in aenigmate, tunc autem facie ad faciem.Sed visio patriae est de incomplexo, cum sit ipsius divinae essentiae. Ergo etiam fides viae. |
| II-II q. 1 a. 2 s. c. (arriba) | |
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Por el contrario; la fe ocupa el medio entre la ciencia y la opinión. Pero el medio y los extremos son del mismo género. Luego, puesto que la ciencia y la opinión tienen por objeto las proposiciones, parece que también lo tiene la fe; y por tanto el objeto de la fe, refiriéndose a las proposiciones, es algo complejo. |
Sed contra, fides est media inter scientiam et opinionem. Medium autem et extrema sunt eiusdem generis. Cum igitur scientia et opinio sint circa enuntiabilia, videtur quod similiter fides sit circa enuntiabilia. Et ita obiectum fidei, cum fides sit circa enuntiabilia, est aliquid complexum. |
| II-II q. 1 a. 2 co. (arriba) | |
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Responderemos, que las cosas conocidas están en el que las conoce según el modo del que conoce; pero el modo propio del entendimiento humano es conocer la verdad componiendo y dividiendo, como se ha dicho (S. Th. I, q. 85, a. 5). Por consiguiente, las cosas que son simples por sí mismas, las conoce el entendimiento humano de una manera compleja; como por el contrario el entendimiento divino conoce incomplejamente, las que en sí son complejas. Luego en este caso el objeto de la fe puede considerarse de dos maneras: 1º por parte de la cosa misma creída; y en este caso el objeto de la fe es una cosa incompleja, esto es la cosa misma de que se tiene fe; 2º, por parte del que la cree, y según esto el objeto de la fe es algo complejo a manera de proposición. Y por lo tanto de ambos modos opinaron con verdad los antiguos y ambas cosas son verdaderas bajo ciertos puntos de vista. |
Respondeo dicendum quod cognita sunt in cognoscente secundum modum cognoscentis. Est autem modus proprius humani intellectus ut componendo et dividendo veritatem cognoscat, sicut in primo dictum est. Et ideo ea quae sunt secundum se simplicia intellectus humanus cognoscit secundum quandam complexionem, sicut e converso intellectus divinus incomplexe cognoscit ea quae sunt secundum se complexa. Sic igitur obiectum fidei dupliciter considerari potest. Uno modo, ex parte ipsius rei creditae, et sic obiectum fidei est aliquid incomplexum, scilicet res ipsa de qua fides habetur. Alio modo, ex parte credentis, et secundum hoc obiectum fidei est aliquid complexum per modum enuntiabilis. Et ideo utrumque vere opinatum fuit apud antiquos, et secundum aliquid utrumque est verum. |
| II-II q. 1 a. 2 ad 1 (arriba) | |
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Al argumento 1º diremos que aquel razonamiento procede del objeto de la fe por parte de la cosa misma creída. |
Ad primum ergo dicendum quod ratio illa procedit de obiecto fidei ex parte ipsius rei creditae. |
| II-II q. 1 a. 2 ad 2 (arriba) | |
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Al 2º que en el símbolo se exponen las cosas que son de fe, según que son el término del acto del que las cree, como aparece por el modo mismo de hablar. Pero el acto del que cree no tiene por término la proposición, sino la cosa. Porque no formamos proposiciones, sino para llegar por ellas al conocimiento de las cosas, tanto en la fe como en la ciencia. |
Ad secundum dicendum quod in symbolo tanguntur ea de quibus est fides inquantum ad ea terminatur actus credentis, ut ex ipso modo loquendi apparet. Actus autem credentis non terminatur ad enuntiabile, sed ad rem, non enim formamus enuntiabilia nisi ut per ea de rebus cognitionem habeamus, sicut in scientia, ita et in fide. |
| II-II q. 1 a. 2 ad 3 (arriba) | |
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Al 3º que la visión de la patria tiene por objeto la verdad primera, según que existe en sí misma, conforme a lo que se dice (1 Jn 3,2): Sabemos que cuando él apareciere, seremos semejantes a él, por cuanto nosotros le veremos así como él es; y por lo tanto esta visión no existirá a manera de enunciación sino a manera de simple inteligencia. Mas por la fe no comprendemos la verdad primera tal cual es en sí. Por consiguiente no hay paridad. |
Ad tertium dicendum quod visio patriae erit veritatis primae secundum quod in se est, secundum illud I Ioan. III,cum apparuerit, similes ei erimus et videbimus eum sicuti est.Et ideo visio illa erit non per modum enuntiabilis, sed per modum simplicis intelligentiae. Sed per fidem non apprehendimus veritatem primam sicut in se est. Unde non est similis ratio. |
| II-II q. 1 a. 3 arg. 1 (arriba) | |
Artículo 3:¿Puede haber falsedad en la fe?Parece que puede haber falsedad en la fe; porque la fe, la esperanza y la caridad son partes de una misma división. Pero en la esperanza puede haber alguna falsedad, porque muchos esperan que han de poseer la vida eterna, la cual no poseerán; de la misma manera también en la caridad; pues muchos son amados como buenos y sin embargo no lo son. Luego puede haber alguna falsedad en la fe. |
Articulus 3:Utrum fidei possit subesse falsumAd tertium sic proceditur. Videtur quod fidei possit subesse falsum. Fides enim condividitur spei et caritati. Sed spei potest aliquid subesse falsum, multi enim sperant se habituros vitam aeternam qui non habebunt. Similiter etiam et caritati, multi enim diliguntur tanquam boni qui tamen boni non sunt. Ergo etiam fidei potest aliquid subesse falsum. |
| II-II q. 1 a. 3 arg. 2 (arriba) | |
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Abraham creyó que Cristo nacería, según estas palabras (Jn 8,56): Abraham vuestro padre deseó con ansia ver mi día; le vio y se gozó. Pero después de la muerte de Abraham Dios podía no haberse encarnado; pues por solo su voluntad se encarnó; y por lo tanto sería falso lo que Abraham creyó de Cristo. Luego puede haber falsedad en la fe. |
Praeterea, Abraham credidit Christum nasciturum, secundum illud Ioan. VIII, Abraham, pater vester, exultavit ut videret diem meum. Sed post tempus Abrahae Deus poterat non incarnari, sola enim sua voluntate carnem accepit, et ita esset falsum quod Abraham de Christo credidit. Ergo fidei potest subesse falsum. |
| II-II q. 1 a. 3 arg. 3 (arriba) | |
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Los antiguos creyeron que Cristo nacería; y esta fe duró en muchos hasta la predicación del Evangelio. Pero nacido ya Cristo, aun antes de que empezara a predicar, era falso que Cristo nacería. Luego puede haber falsedad en la fe. |
Praeterea, fides antiquorum fuit quod Christus esset nasciturus, et haec fides duravit in multis usque ad praedicationem Evangelii. Sed Christo iam nato, antequam praedicare inciperet, falsum erat Christum nasciturum. Ergo fidei potest subesse falsum. |
| II-II q. 1 a. 3 arg. 4 (arriba) | |
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Una de las cosas de fe es creer que bajo el Sacramento del Altar se contiene el verdadero cuerpo de Cristo. Pero puede suceder, cuando la consagración no está bien hecha, que no esté en él el verdadero cuerpo de Cristo, sino sólo el pan. Luego la fe puede tener por objeto una cosa falsa. |
Praeterea, unum de pertinentibus ad fidem est ut aliquis credat sub sacramento altaris verum corpus Christi contineri. Potest autem contingere, quando non recte consecratur, quod non est ibi verum corpus Christi, sed solum panis. Ergo fidei potest subesse falsum. |
| II-II q. 1 a. 3 s. c. (arriba) | |
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Por el contrario; ninguna virtud que perfecciona el entendimiento se refiere a lo falso, según que es el mal del entendimiento, como consta por el Filósofo (Ethic. l.6, c.2). Pero la fe es una virtud que perfecciona el entendimiento, como se verá (S. Th. II-II, q.4, a.2 y S. Th. II-II, q. 4, a. 4). Luego no puede tener por objeto lo que es falso. |
Sed contra, nulla virtus perficiens intellectum se habet ad falsum secundum quod est malum intellectus, ut patet per philosophum, in VI Ethic. Sed fides est quaedam virtus perficiens intellectum, ut infra patebit. Ergo ei non potest subesse falsum. |
| II-II q. 1 a. 3 co. (arriba) | |
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Responderemos, que nada existe bajo alguna potencia o hábito o también acto, sino mediante la razón formal del objeto; así no puede verse el color sino por medio de la luz, y no puede saberse una conclusión sino por medio de la demostración. Pero se ha dicho (S. Th. II-II, q. 1, a. 1) que la razón formal del objeto de la fe es la primera verdad; por consiguiente nada puede ser de fe sino en el sentido de que esté bajo la primera verdad, que es incompatible con lo falso, como tampoco el no ente bajo el ente ni lo malo bajo la bondad. De donde resulta que no puede haber cosa alguna falsa bajo la fe. |
Respondeo dicendum quod nihil subest alicui potentiae vel habitui aut etiam actui, nisi mediante ratione formali obiecti, sicut color videri non potest nisi per lucem, et conclusio sciri non potest nisi per medium demonstrationis. Dictum est autem quod ratio formalis obiecti fidei est veritas prima. Unde nihil potest cadere sub fide nisi inquantum stat sub veritate prima. Sub qua nullum falsum stare potest, sicut nec non ens sub ente, nec malum sub bonitate. Unde relinquitur quod fidei non potest subesse aliquod falsum. |
| II-II q. 1 a. 3 ad 1 (arriba) | |
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Al argumento 1º diremos que, puesto que lo verdadero es el bien del entendimiento, y no el bien de la virtud apetitiva, por eso todas las virtudes que perfeccionan el entendimiento, excluyen totalmente lo falso, puesto que es esencial a la virtud no referirse más que al bien. Pero las virtudes que perfeccionan la parte apetitiva no excluyen totalmente lo falso: porque puede uno obrar conforme a la justicia o a la templanza teniendo una opinión falsa de aquello acerca de lo que obra. Por tanto, como la fe perfecciona el entendimiento, mientras que la esperanza y la caridad perfeccionan la parte apetitiva, no hay paridad entre ellas. Sin embargo, tampoco existe lo falso bajo la esperanza; pues nadie espera que ha de poseer la vida eterna por su propia potencia, pues esto sería presuntuoso, sino por el auxilio de la gracia, en la cual si perseverase conseguirá absoluta e infaliblemente la vida eterna. Igualmente pertenece también a la caridad, amar a Dios, en cualquiera que este resida; por consiguiente, no importa a la caridad que Dios halle en este que es amado por causa de él. |
Ad primum ergo dicendum quod, quia verum est bonum intellectus, non autem est bonum appetitivae virtutis, ideo omnes virtutes quae perficiunt intellectum excludunt totaliter falsum, quia de ratione virtutis est quod se habeat solum ad bonum. Virtutes autem perficientes partem appetitivam non excludunt totaliter falsum, potest enim aliquis secundum iustitiam aut temperantiam agere aliquam falsam opinionem habens de eo circa quod agit. Et ita, cum fides perficiat intellectum, spes autem et caritas appetitivam partem, non est similis ratio de eis. Et tamen neque etiam spei subest falsum. Non enim aliquis sperat se habiturum vitam aeternam secundum propriam potestatem (hoc enim esset praesumptionis), sed secundum auxilium gratiae, in qua si perseveraverit, omnino infallibiliter vitam aeternam consequetur. Similiter etiam ad caritatem pertinet diligere Deum in quocumque fuerit. Unde non refert ad caritatem utrum in isto sit Deus qui propter Deum diligitur. |
| II-II q. 1 a. 3 ad 2 (arriba) | |
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Al 2º que absolutamente hablando fue también posible que Dios no se encarnase, aun después del tiempo de Abraham; pero según que cae bajo la presciencia divina tiene cierta necesidad de infalibilidad, como se ha dicho (S. Th. I, q.14, a. 13 y 15), y en este concepto es de fe. Por consiguiente, según que es de fe, no puede ser cosa falsa. |
Ad secundum dicendum quod Deum non incarnari, secundum se consideratum, fuit possibile etiam post tempus Abrahae. Sed secundum quod cadit sub praescientia divina, habet quandam necessitatem infallibilitatis, ut in primo dictum est. Et hoc modo cadit sub fide. Unde prout cadit sub fide, non potest esse falsum. |
| II-II q. 1 a. 3 ad 3 (arriba) | |
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Al 3º que después del nacimiento de Cristo, pertenecía a la fe del creyente, el creer que había de nacer. Pero aquella determinación del tiempo de su nacimiento, en la que se engañaba, no era de fe, sino de conjetura humana; porque es posible que un hombre de fe crea en alguna cosa falsa por conjetura de los hombres; pero el que la fe le haga creer lo falso, esto es imposible. |
Ad tertium dicendum quod hoc ad fidem credentis pertinebat post Christi nativitatem quod crederet eum quandoque nasci. Sed illa determinatio temporis, in qua decipiebatur, non erat ex fide, sed ex coniectura humana. Possibile est enim hominem fidelem ex coniectura humana falsum aliquid aestimare. Sed quod ex fide falsum aestimet, hoc est impossibile. |
| II-II q. 1 a. 3 ad 4 (arriba) | |
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Al 4º que la fe del que cree no se refiere a estas o aquellas especies del pan, sino a que el verdadero cuerpo de Cristo está realmente bajo las especies del pan, cuando la consagración ha sido bien hecha. Por consiguiente, si la consagración está mal hecha, no por esto existe lo falso bajo la fe. |
Ad quartum dicendum quod fides credentis non refertur ad has species panis vel illas, sed ad hoc quod verum corpus Christi sit sub speciebus panis sensibilis quando recte fuerit consecratum. Unde si non sit recte consecratum, fidei non suberit propter hoc falsum. |
| II-II q. 1 a. 4 arg. 1 (arriba) | |
¿El objeto de la fe puede ser una cosa vista?Parece que el objeto de la fe es alguna cosa vista: porque el Señor dice a Santo Tomas (Jn 20,29): Porque me viste, Tomas, me creíste. Luego la vista y la fe tienen un mismo objeto. |
Utrum obiectum fidei possit esse aliquid visumAd quartum sic proceditur. Videtur quod obiectum fidei sit aliquid visum. Dicit enim dominus Thomae, Ioan. XX, quia vidisti me, credidisti. Ergo et de eodem est visio et fides. |
| II-II q. 1 a. 4 arg. 2 (arriba) | |
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Dice el Apóstol (1 Co 13,12): Ahora vemos como por espejo en oscuridad; y habla en este pasaje del conocimiento de la fe. Luego lo que se cree es visto. |
Praeterea, apostolus, I ad Cor. XIII, dicit, videmus nunc per speculum in aenigmate. Et loquitur de cognitione fidei. Ergo id quod creditur videtur. |
| II-II q. 1 a. 4 arg. 3 (arriba) | |
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La fe es cierta luz espiritual. Pero con cualquiera luz se ve algo. Luego la fe es de cosas vistas. |
Praeterea, fides est quoddam spirituale lumen. Sed quolibet lumine aliquid videtur. Ergo fides est de rebus visis. |
| II-II q. 1 a. 4 arg. 4 (arriba) | |
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Todo sentido recibe el nombre de vista, como dice San Agustín (in lib. De verbis Dom. serm. 33, c. 5). Es así que la fe tiene por objeto las cosas oídas, según aquello (Rm 10,16): La fe es por el oído, luego la fe tiene por objeto las cosas vistas. |
Praeterea, quilibet sensus visus nominatur, ut Augustinus dicit, in libro de Verb. Dom. Sed fides est de auditis, secundum illud ad Rom. X, fides ex auditu. Ergo fides est de rebus visis. |
| II-II q. 1 a. 4 s. c (arriba) | |
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Por el contrario; dice el Apóstol (Hb 11,1): La fe es el argumento de las cosas que no aparecen. |
Sed contra est quod apostolus dicit, ad Heb. XI, quod fides est argumentum non apparentium. |
| II-II q. 1 a. 4 co. (arriba) | |
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Responderemos, que la fe implica el asenso del entendimiento a lo que se cree. El entendimiento asiente a una cosa de dos maneras: 1ª, porque es movido a ello por el objeto mismo, que es conocido o por sí mismo, como consta en los primeros principios que pertenecen al entendimiento, o lo es por medio de otra cosa conocida, como se ve en las conclusiones que pertenecen a la ciencia; y 2ª asiente el entendimiento, no porque es movido suficientemente por el objeto propio, sino por cierta elección que se inclina voluntariamente a una parte más bien que a otra; y si verdaderamente hay duda o temor de engañarse en el partido que adopta, tendrá una opinión; pero si está seguro y no hay temor alguno de engañarse, habrá fe. Y como se dice que son vistas aquellas cosas que por sí mismas mueven nuestro entendimiento o nuestros sentidos al conocimiento de ellas, por lo tanto, es evidente que ni la fe ni la opinión pueden ser de cosas vistas, o según el sentido o según el entendimiento. |
Respondeo dicendum quod fides importat assensum intellectus ad id quod creditur. Assentit autem alicui intellectus dupliciter. Uno modo, quia ad hoc movetur ab ipso obiecto, quod est vel per seipsum cognitum, sicut patet in principiis primis, quorum est intellectus; vel est per aliud cognitum, sicut patet de conclusionibus, quarum est scientia. Alio modo intellectus assentit alicui non quia sufficienter moveatur ab obiecto proprio, sed per quandam electionem voluntarie declinans in unam partem magis quam in aliam. Et si quidem hoc fit cum dubitatione et formidine alterius partis, erit opinio, si autem fit cum certitudine absque tali formidine, erit fides. Illa autem videri dicuntur quae per seipsa movent intellectum nostrum vel sensum ad sui cognitionem. Unde manifestum est quod nec fides nec opinio potest esse de visis aut secundum sensum aut secundum intellectum. |
| II-II q. 1 a. 4 ad 1 (arriba) | |
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Al argumento 1º diremos que Santo Tomas vio una cosa y creyó otra; vio al hombre y creyendo a Dios, lo confesó cuando dijo: Señor mío y Dios mío. |
Ad primum ergo dicendum quod Thomas aliud vidit et aliud credidit. Hominem vidit et Deum credens confessus est, cum dixit, dominus meus et Deus meus. |
| II-II q. 1 a. 4 ad 2 (arriba) | |
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Al 2º que las cosas que se hallan bajo la fe pueden considerarse de dos maneras: una, en particular; y en este caso no pueden ser al mismo tiempo vistas y creídas, como se ha dicho (S. Th. II-II, q.1, a.4 in c.); otra en general, esto es, bajo la razón común de lo que se debe creer, y en este caso son vistas por el que las cree; porque no las creyera si no viera que debían creerse, o por la evidencia de los milagros o por otras razones parecidas. |
Ad secundum dicendum quod ea quae subsunt fidei dupliciter considerari possunt. Uno modo, in speciali, et sic non possunt esse simul visa et credita, sicut dictum est. Alio modo, in generali, scilicet sub communi ratione credibilis. Et sic sunt visa ab eo qui credit, non enim crederet nisi videret ea esse credenda, vel propter evidentiam signorum vel propter aliquid huiusmodi. |
| II-II q. 1 a. 4 ad 3 (arriba) | |
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Al 3º que la luz de la fe hace ver las cosas que se creen; pues, así como por medio de otros hábitos de las virtudes ve el hombre lo que le conviene según aquel hábito; así también por el hábito de la fe se inclina el espíritu del hombre a asentir a las cosas que convienen a la fe recta y no a otras. |
Ad tertium dicendum quod lumen fidei facit videre ea quae creduntur. Sicut enim per alios habitus virtutum homo videt illud quod est sibi conveniens secundum habitum illum, ita etiam per habitum fidei inclinatur mens hominis ad assentiendum his quae conveniunt rectae fidei et non aliis. |
| II-II q. 1 a. 4 ad 4 (arriba) | |
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Al 4º que al oído corresponden las palabras que significan lo que es de fe, pero no las cosas mismas que son el objeto de la fe; de este modo no conviene que tales cosas sean vistas. |
Ad quartum dicendum quod auditus est verborum significantium ea quae sunt fidei, non autem est ipsarum rerum de quibus est fides. Et sic non oportet ut huiusmodi res sint visae. |
| II-II q. 1 a. 5 arg. 1 (arriba) | |
¿Las cosas que son de fe pueden ser sabidas?Parece que las cosas que son de fe pueden ser sabidas; porque las qué no se saben, parecen ser ignoradas, puesto que la ignorancia se opone a la ciencia. Es así que las cosas que son de fe, no son ignoradas; pues su ignorancia pertenece a la infidelidad, según aquello (1 Tm 1,13): Lo hice por ignorancia en la incredulidad; luego las cosas que son de fe pueden ser sabidas. |
Utrum ea quae sunt fidei possint esse scitaAd quintum sic proceditur. Videtur quod ea quae sunt fidei possint esse scita. Ea enim quae non sciuntur videntur esse ignorata, quia ignorantia scientiae opponitur. Sed ea quae sunt fidei non sunt ignorata, horum enim ignorantia ad infidelitatem pertinet, secundum illud I ad Tim. I, ignorans feci in incredulitate mea. Ergo ea quae sunt fidei possunt esse scita. |
| II-II q. 1 a. 5 arg. 2 (arriba) | |
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La ciencia se adquiere por medio de razones. Pero los santos Padres alegan razones para las cosas que son de fe. Luego las cosas que son de fe pueden ser sabidas. |
Praeterea, scientia per rationes acquiritur. Sed ad ea quae sunt fidei a sacris auctoribus rationes inducuntur. Ergo ea quae sunt fidei possunt esse scita. |
| II-II q. 1 a. 5 arg. 3 (arriba) | |
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Las cosas que se prueban por demostraciones, son sabidas, puesto que la demostración es, un silogismo que produce la ciencia. Pero ciertas cosas que encierra la fe han sido probadas demostrativamente por los filósofos, como la existencia de Dios, su unidad, etc. Luego las cosas que son de fe pueden ser sabidas. |
Praeterea, ea quae demonstrative probantur sunt scita, quia demonstratio est syllogismus faciens scire. Sed quaedam quae in fide continentur sunt demonstrative probata a philosophis, sicut Deum esse, et Deum esse unum, et alia huiusmodi. Ergo ea quae sunt fidei possunt esse scita. |
| II-II q. 1 a. 5 arg. 4 (arriba) | |
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La opinión dista más de la ciencia que la fe, puesto que se dice que la fe ocupa el medio entre la opinión y la ciencia. Pero la opinión y la ciencia pueden tener de cualquier modo un mismo objeto, como se dice (Poster. L. 1, t. ult.), Luego también la fe y la ciencia. |
Praeterea, opinio plus distat a scientia quam fides, cum fides dicatur esse media inter opinionem et scientiam. Sed opinio et scientia possunt esse aliquo modo de eodem, ut dicitur in I Poster. Ergo etiam fides et scientia. |
| II-II q. 1 a. 5 s. c. (arriba) | |
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Por el contrario, dice San Gregorio (hom. 26 in Evangel.) que las cosas que se ven no producen la fe sino el conocimiento. Luego las cosas que son de fe no nos son conocidas; pero las cosas que son sabidas son conocidas y por consiguiente la fe no puede tener por objeto las cosas sabidas. |
Sed contra est quod Gregorius dicit, quod apparentia non habent fidem, sed agnitionem. Ea ergo de quibus est fides agnitionem non habent. Sed ea quae sunt scita habent agnitionem. Ergo de his quae sunt scita non potest esse fides. |
| II-II q. 1 a. 5 co. (arriba) | |
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Responderemos, que toda ciencia se adquiere por medio de algunos principios conocidos por sí y por consiguiente vistos; y por eso es menester que todas las cosas que son sabidas sean vistas en algún modo. Y como no es posible que uno vea y crea a la vez la misma cosa, según lo dicho (S. Th. II-II, q.1, a. 4); es también imposible que uno sepa y crea a la vez lo mismo. Sin embargo puede suceder que lo que es visto o sabido por uno, sea creído por otro. En efecto, lo que creemos de la Trinidad, esperamos verlo, según aquello (1 Co 13,12): Ahora vemos como por espejo en la oscuridad; mas entonces cara a cara; cuya visión en verdad poseen ya los ángeles; por consiguiente ellos ven lo que nosotros creemos. De esta manera puede suceder que lo que es visto o sabido por un hombre, aun en esta vida, sea creído por otro que no lo conoce demostrativamente. Aquello sin embargo que se propone comúnmente a todos los hombres para que lo crean es comúnmente no sabido y estas cosas son las que caen simplemente bajo la fe y por lo tanto la fe y la ciencia no son de una misma cosa. |
Respondeo dicendum quod omnis scientia habetur per aliqua principia per se nota, et per consequens visa. Et ideo oportet quaecumque sunt scita aliquo modo esse visa. Non autem est possibile quod idem ab eodem sit creditum et visum, sicut supra dictum est. Unde etiam impossibile est quod ab eodem idem sit scitum et creditum. Potest tamen contingere ut id quod est visum vel scitum ab uno, sit creditum ab alio. Ea enim quae de Trinitate credimus nos visuros speramus, secundum illud I ad Cor. XIII, videmus nunc per speculum in aenigmate, tunc autem facie ad faciem, quam quidem visionem iam Angeli habent, unde quod nos credimus illi vident. Et similiter potest contingere ut id quod est visum vel scitum ab uno homine, etiam in statu viae, sit ab alio creditum, qui hoc demonstrative non novit. Id tamen quod communiter omnibus hominibus proponitur ut credendum est communiter non scitum. Et ista sunt quae simpliciter fidei subsunt. Et ideo fides et scientia non sunt de eodem. |
| II-II q. 1 a. 5 ad 1 (arriba) | |
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Al argumento 1º diremos que los infieles ignoran las cosas que son de fe, puesto que no las ven o no las saben en sí mismos ni conocen que son creíbles. Pero de este modo las conocen los fieles, no demostrativamente, sino en cuanto por la luz de la fe ven que deben creerse, como se ha dicho (S. Th. II-II, q.1, a. 4 ad 2, ad 3). |
Ad primum ergo dicendum quod infideles eorum quae sunt fidei ignorantiam habent, quia nec vident aut sciunt ea in seipsis, nec cognoscunt ea esse credibilia. Sed per hunc modum fideles habent eorum notitiam, non quasi demonstrative, sed inquantum per lumen fidei videntur esse credenda, ut dictum est. |
| II-II q. 1 a. 5 ad 2 (arriba) | |
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Al 2º que las razones que alegan los Santos para probar las cosas que son de fe, no son demostrativas, sino ciertas persuasiones que manifiestan que no es imposible lo que se propone en la fe o proceden de los principios de la fe, esto es, de la autoridad de las Sagradas Escrituras, como dice Dionisio (De div. nom. c. 2, P. 1ª, lect. 1). Sin embargo partiendo de estos principios se hace una demostración invencible entre los fieles, como partiendo de los principios que son naturalmente conocidos se hace una demostración que es recibida de todo el mundo. Por esta razón también la Teología es una ciencia, como se ha dicho (S. Th. I, q.1, a.2). |
Ad secundum dicendum quod rationes quae inducuntur a sanctis ad probandum ea quae sunt fidei non sunt demonstrativae, sed persuasiones quaedam manifestantes non esse impossibile quod in fide proponitur. Vel procedunt ex principiis fidei, scilicet ex auctoritatibus sacrae Scripturae, sicut Dionysius dicit, II cap. de Div. Nom. Ex his autem principiis ita probatur aliquid apud fideles sicut etiam ex principiis naturaliter notis probatur aliquid apud omnes. Unde etiam theologia scientia est, ut in principio operis dictum est. |
| II-II q. 1 a. 5 ad 3 (arriba) | |
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Al 3º que las cosas que pueden probarse demostrativamente se cuentan entre las que deben creerse, no porque sean simplemente el objeto de la fe en todos, sino porque se exigen previamente para lo que es de fe y es preciso que al menos sean presupuestas por medio de la fe por aquellos que no poseen su demostración. |
Ad tertium dicendum quod ea quae demonstrative probari possunt inter credenda numerantur, non quia de ipsis sit simpliciter fides apud omnes, sed quia praeexiguntur ad ea quae sunt fidei, et oportet ea saltem per fidem praesupponi ab his qui horum demonstrationem non habent. |
| II-II q. 1 a. 5 ad 4 (arriba) | |
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Al 4º que, como dice Aristóteles en el mismo pasaje pueden distintos hombres saber y opinar enteramente lo mismo, como se ha dicho sobre la ciencia y la fe. Pero por un solo y mismo sujeto puede tenerse ciencia y fe sobre la misma cosa secundum quid, esto es, subjetivamente, pero no bajo el mismo punto de vista; porque que puede suceder que por relación al mismo objeto sepa uno una cosa y opine otra; de la misma manera también por relación a Dios puede saber uno demostrativamente que es Uno y creer que es Trino.Pero respecto al mismo objeto considerado bajo el mismo punto de vista no puede haber simultáneamente en un solo y mismo hombre ciencia ni con opinión, ni ciencia con fe; no pueden existir estas dos cosas sino bajo diferentes puntos de vista. En efecto la ciencia no puede existir simultáneamente con la opinión a la vista del mismo objeto pura y simplemente; porque es de esencia de la ciencia que lo que se sabe se considere que pueda ser de otro modo; mientras que lo que se ha opinado se crea posible existir de otra manera. Lo que es de fe es igualmente irrecusable a causa de la certeza misma de la fe. Pero el mismo objeto considerado bajo el mismo punto de vista no puede pertenecer simultáneamente a la ciencia y a la fe, puesto que lo sabido es visto y lo creído, es lo no visto como se ha dicho. |
Ad quartum dicendum quod, sicut philosophus ibidem dicit, a diversis hominibus de eodem omnino potest haberi scientia et opinio, sicut et nunc dictum est de scientia et fide. Sed ab uno et eodem potest quidem haberi fides et scientia de eodem secundum quid, scilicet subiecto, sed non secundum idem, potest enim esse quod de una et eadem re aliquis aliquid sciat et aliquid aliud opinetur; et similiter de Deo potest aliquis demonstrative scire quod sit unus, et credere quod sit trinus. Sed de eodem secundum idem non potest esse simul in uno homine scientia nec cum opinione nec cum fide, alia tamen et alia ratione. Scientia enim cum opinione simul esse non potest simpliciter de eodem, quia de ratione scientiae est quod id quod scitur existimetur esse impossibile aliter se habere; de ratione autem opinionis est quod id quod quis existimat, existimet possibile aliter se habere. Sed id quod fide tenetur, propter fidei certitudinem, existimatur etiam impossibile aliter se habere, sed ea ratione non potest simul idem et secundum idem esse scitum et creditum, quia scitum est visum et creditum est non visum, ut dictum est. |
| II-II q. 1 a. 6 arg. 1 (arriba) | |
¿Estas cosas creíbles deben distinguirse por ciertos artículos?Parece que las cosas creíbles no deben ser distinguidas por ciertos artículos; pues todas las cosas que se contienen en la Sagrada Escritura deben creerse. Pero no pueden reducirse a cierto número de artículos todas estas cosas porque son numerosas. Luego parece inútil distinguir artículos de fe. |
Utrum credibilia sint per certos articulos distinguendaAd sextum sic proceditur. Videtur quod credibilia non sint per certos articulos distinguenda. Eorum enim omnium quae in sacra Scriptura continentur est fides habenda. Sed illa non possunt reduci ad aliquem certum numerum, propter sui multitudinem. Ergo superfluum videtur articulos fidei distinguere. |
| II-II q. 1 a. 6 arg. 2 (arriba) | |
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El arte requiere que se omita toda división material, puesto que puede hacerse hasta el infinito. Pero la razón formal del objeto creíble es una e indivisible, como se ha dicho (S. Th. II-II, q.1, a. 1) es decir, la verdad primera, y de este modo según la razón formal no puede distinguirse las cosas que debe creerse. Luego debe omitirse la división material por artículos acerca de las cosas creíbles. |
Praeterea, materialis distinctio, cum in infinitum fieri possit, est ab arte praetermittenda. Sed formalis ratio obiecti credibilis est una et indivisibilis, ut supra dictum est, scilicet veritas prima, et sic secundum rationem formalem credibilia distingui non possunt. Ergo praetermittenda est credibilium materialis distinctio per articulos. |
| II-II q. 1 a. 6 arg. 3 (arriba) | |
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Como se dice por algunos, artículo es una verdad indivisible sobre Dios, que nos obliga a creer. Pero el creer es voluntario, puesto que, como dice San Agustín (Tract. 24, in Joan), nadie cree, sino queriendo. Luego parece inconveniente distinguir las cosas de fe por artículos. |
Praeterea, sicut a quibusdam dicitur, articulus est indivisibilis veritas de Deo arctans nos ad credendum. Sed credere est voluntarium, quia, sicut Augustinus dicit, nullus credit nisi volens. Ergo videtur quod inconvenienter distinguantur credibilia per articulos. |
| II-II q. 1 a. 6 s. c. (arriba) | |
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Por el contrario, dice San Isidoro: Artículo es la percepción de la verdad divina que tiende a la misma. Pero la percepción de la verdad divina nos compete por cierta distinción; porque las cosas que son una en Dios se multiplican en nuestro entendimiento. Luego deben dividirse por artículos las cosas creíbles. |
Sed contra est quod Isidorus dicit, articulus est perceptio divinae veritatis tendens in ipsam. Sed perceptio divinae veritatis competit nobis secundum distinctionem quandam, quae enim in Deo unum sunt in nostro intellectu multiplicantur. Ergo credibilia debent per articulos distingui. |
| II-II q. 1 a. 6 co. (arriba) | |
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Responderemos, que la palabra artículo parece haberse derivado del griego; porque en griego la palabra arthron que quiere decir en latín articulus significa cierta unión de partes distintas; por consiguiente las partículas del cuerpo unidas entre sí reciben el nombre de artículos (articulaciones); de la misma manera los griegos han dado en la gramática el nombre de artículos a ciertas partes de la oración unidas a otros nombres para expresar su género, número o caso; igualmente en la retórica se llaman artículos a ciertas uniones de las partes de la frase. Así dice Cicerón (in Rhet. l.4, ad Heren.) que se llaman artículos las pequeñas divisiones que cortan la frase y que la suspenden a cada palabra, como el ejemplo siguiente: Por tu vehemencia, por tu voz, por tu ademán aterraste a tus contrarios. Por esta razón las cosas creíbles de la fe cristiana se distinguen por artículos en el sentido de que se dividen en partes que tienen alguna conexión entre sí. Pero el objeto de la fe es algo divino que no se ve, como se ha dicho (S Th. II-II, q.1, a. 4). Por consiguiente donde ocurre algo que no se ve por una razón especial, allí hay artículo especial; pero donde hay muchas cosas conocidas o no conocidas, según la misma razón, no deben distinguirse artículos. Así la dificultad que nos impide ver que Dios ha padecido, difiere de la que nos impide ver que resucitó después de su muerte; por eso mismo se distingue el artículo de la resurrección del artículo de la pasión. Pero el que haya padecido muerto y sido sepultado presentan una sola y misma dificultad, de tal suerte que admitida una de estas cosas no es difícil admitir las otras; y por esto todas estas cosas pertenecen a un mismo artículo. |
Respondeo dicendum quod nomen articuli ex Graeco videtur esse derivatum. Arthron enim in Graeco, quod in Latino articulus dicitur, significat quandam coaptationem aliquarum partium distinctarum. Et ideo particulae corporis sibi invicem coaptatae dicuntur membrorum articuli. Et similiter in grammatica apud Graecos dicuntur articuli quaedam partes orationis coaptatae aliis dictionibus ad exprimendum earum genus, numerum vel casum. Et similiter in rhetorica articuli dicuntur quaedam partium coaptationes, dicit enim Tullius, in IV Rhet., quod articulus dicitur cum singula verba intervallis distinguuntur caesa oratione, hoc modo, acrimonia, voce, vultu adversarios perterruisti. Unde et credibilia fidei Christianae dicuntur per articulos distingui inquantum in quasdam partes dividuntur habentes aliquam coaptationem ad invicem. Est autem obiectum fidei aliquid non visum circa divina, ut supra dictum est. Et ideo ubi occurrit aliquid speciali ratione non visum, ibi est specialis articulus, ubi autem multa secundum eandem rationem sunt incognita, ibi non sunt articuli distinguendi. Sicut aliam difficultatem habet ad videndum quod Deus sit passus, et aliam quod mortuus resurrexerit, et ideo distinguitur articulus resurrectionis ab articulo passionis. Sed quod sit passus, mortuus et sepultus, unam et eandem difficultatem habent, ita quod, uno suscepto, non est difficile alia suscipere, et propter hoc omnia haec pertinent ad unum articulum. |
| II-II q. 1 a. 6 ad 1 (arriba) | |
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Al argumento 1º diremos que hay cosas creíbles de las cuales se tiene fe secundum se y otras creíbles de las cuales no se tiene fe secundum se, sino sólo en orden a otras: como también en las ciencias hay cosas que se proponen como para ser alcanzadas per se, y ciertas para manifestación de otras. Pero puesto que la fe tiene por objeto las cosas que esperamos ver en el cielo, según aquello (Hb 11, 1): La fe es la sustancia de las cosas que se esperan, por eso pertenecen por sí a la fe las que nos ordenan directamente a la vida eterna, como son, la Trinidad de las personas divinas; el misterio de la Encarnación de Cristo y otros a este tenor; y según estas cosas se distinguen los artículos de la fe. Mas la Sagrada Escritura nos propone para creer cosas, que no son el objeto principal de nuestra fe, sino que sirven para manifestarnos las predichas, tales como que Abraham tuvo dos hijos, que al contacto de los huesos de Elíseo fue resucitado un muerto, y otras parecidas que se refieren en la Sagrada Escritura en orden a la manifestación de la majestad divina o de la Encarnación de Cristo, y según éstas no conviene distinguir artículos. |
Ad primum ergo dicendum quod aliqua sunt credibilia de quibus est fides secundum se; aliqua vero sunt credibilia de quibus non est fides secundum se, sed solum in ordine ad alia, sicut etiam in aliis scientiis quaedam proponuntur ut per se intenta, et quaedam ad manifestationem aliorum. Quia vero fides principaliter est de his quae videnda speramus in patria, secundum illud Heb. XI, fides est substantia sperandarum rerum; ideo per se ad fidem pertinent illa quae directe nos ordinant ad vitam aeternam, sicut sunt tres personae, omnipotentia Dei, mysterium incarnationis Christi, et alia huiusmodi. Et secundum ista distinguuntur articuli fidei. Quaedam vero proponuntur in sacra Scriptura ut credenda non quasi principaliter intenta, sed ad praedictorum manifestationem, sicut quod Abraham habuit duos filios, quod ad tactum ossium Elisaei suscitatus est mortuus, et alia huiusmodi, quae narrantur in sacra Scriptura in ordine ad manifestationem divinae maiestatis vel incarnationis Christi. Et secundum talia non oportet articulos distinguere. |
| II-II q. 1 a. 6 ad 2 (arriba) | |
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Al 2º que la razón formal del objeto de la fe puede considerarse de dos maneras, una por parte de la misma cosa creída, y en este caso la razón formal de todas las cosas creíbles es una a saber, la verdad primera y por esta parte no se distinguen artículos. Otra, con relación a nosotros, y en este caso la razón formal de lo que debe creerse es que sea algo no visto; en este último sentido se distinguen artículos de fe, como se ha dicho. |
Ad secundum dicendum quod ratio formalis obiecti fidei potest accipi dupliciter. Uno modo, ex parte ipsius rei creditae. Et sic ratio formalis omnium credibilium est una, scilicet veritas prima. Et ex hac parte articuli non distinguuntur. Alio modo potest accipi formalis ratio credibilium ex parte nostra. Et sic ratio formalis credibilis est ut sit non visum. Et ex hac parte articuli fidei distinguuntur, ut visum est. |
| II-II q. 1 a. 6 ad 3 (arriba) | |
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Al 3º que se define de aquella manera el artículo más bien por cierta etimología de la palabra, según que se deriva del latín, que por su verdadera significación en cuanto se deriva del griego; luego no es de un gran peso. Mas puede decirse también que aunque nadie está obligado a creer por una necesidad de coacción, puesto que el creer es voluntario, sin embargo está obligado a ello por la necesidad del fin, puesto que, como dice el Apóstol (Hb 11,6); es necesario que el que se llega a Dios crea que hay Dios; y sin fe es imposible agradar a Dios. |
Ad tertium dicendum quod illa definitio datur de articulo magis secundum quandam etymologiam nominis prout habet derivationem Latinam, quam secundum eius veram significationem prout a Graeco derivatur. Unde non est magni ponderis. Potest tamen dici quod, licet ad credendum necessitate coactionis nullus arctetur, cum credere sit voluntarium; arctatur tamen necessitate finis, quia accedentem ad Deum oportet credere, et sine fide impossibile est placere Deo, ut apostolus dicit, Heb. XI. |
| II-II q. 1 a. 7 arg. 1 (arriba) | |
¿Los artículos de la fe han aumentado según la sucesión de los tiempos?Parece que los artículos de la fe no han aumentado en el transcurso de los tiempos; porque, como dice el Apóstol (Hb 11, 1), la fe es la sustancia de las cosas que se esperan. Es así que en todo tiempo se esperan las mismas cosas. Luego en todo tiempo deben ser creídas las mismas cosas. |
Utrum articuli fidei secundum successionem temporum creverintAd septimum sic proceditur. Videtur quod articuli fidei non creverint secundum temporum successionem. Quia, ut apostolus dicit, ad Heb. XI, fides est substantia sperandarum rerum. Sed omni tempore sunt eadem speranda. Ergo omni tempore sunt eadem credenda. |
| II-II q. 1 a. 7 arg. 2 (arriba) | |
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En las ciencias humanas se progresa andando el tiempo, a causa de la imperfección del conocimiento de los primeros que las han inventado, como consta por Aristóteles (Met. l. 2, t. 1 y 2). Pero la enseñanza de la fe no se ha inventado por los hombres, sino que nos ha sido transmitida por Dios: pues es don de Dios, como se dice (Ef. 2,8). Por consiguiente no siendo posible en Dios defecto alguno de ciencia, parece: que desde un principio fue perfecto el conocimiento de las cosas creíbles, y que no aumentó según el transcurso de los tiempos. |
Praeterea, in scientiis humanitus ordinatis per successionem temporum augmentum factum est propter defectum cognitionis in primis qui scientias invenerunt, ut patet per philosophum, in II Metaphys. Sed doctrina fidei non est inventa humanitus, sed tradita a Deo. Dei enim donum est, ut dicitur Ephes. II. Cum igitur in Deum nullus defectus scientiae cadat, videtur quod a principio cognitio credibilium fuerit perfecta, et quod non creverit secundum successionem temporum. |
| II-II q. 1 a. 7 arg. 3 (arriba) | |
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La operación de la gracia no procede menos ordenadamente que la operación de la naturaleza. Pero la naturaleza comienza siempre por alguna cosa perfecta, como dice Boecio (De consol. l. 3, pros. 10). Luego parece que la operación de la gracia haya comenzado también por la perfección y que los que primero nos han transmitido la fe, la hayan conocido perfectamente. |
Praeterea, operatio gratiae non minus ordinate procedit quam operatio naturae. Sed natura semper initium sumit a perfectis ut Boetius dicit, in libro de Consol. Ergo etiam videtur quod operatio gratiae a perfectis initium sumpserit, ita quod illi qui primo tradiderunt fidem perfectissime eam cognoverunt. |
| II-II q. 1 a. 7 arg. 4 (arriba) | |
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Así como por medio de los Apóstoles nos ha llegado la fe de Cristo, así también en el Antiguo Testamento llegó el conocimiento de la fe a las generaciones posteriores por los padres anteriores que las precedieron, según estas palabras (Dt. 32, 7): Pregunta a tu padre y te lo declarará. Pero los Apóstoles fueron plenísimamente instruidos sobre los misterios; porque como los recibieron antes que los demás, por eso los conocieron más abundantemente, como dice la Glosa (interl.) con ocasión de estas palabras de San Pablo (Rm 8): nosotros mismos que tenemos las primicias del Espíritu. Luego parece que el conocimiento de las cosas creíbles no ha crecido por la sucesión de los tiempos. |
Praeterea, sicut per apostolos ad nos fides Christi pervenit, ita etiam in veteri testamento per priores patres ad posteriores devenit cognitio fidei, secundum illud Deut. XXXII, interroga patrem tuum et annuntiabit tibi. Sed apostoli plenissime fuerunt instructi de mysteriis, acceperunt enim, sicut tempore prius, ita et ceteris abundantius, ut dicit Glossa, super illud Rom. VIII, nos ipsi primitias spiritus habentes. Ergo videtur quod cognitio credibilium non creverit per temporum successionem. |
| II-II q. 1 a. 7 s. c. (arriba) | |
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Por el contrario, dice San Gregorio (hom. 1-6 in Ezech. y Hugo de San Víctor, De Sacram. l. 1, a. 10, c. 6): La ciencia de los Santos padres ha crecido con el tiempo; y cuanto más próximos estuvieron a la venida del Salvador, tanto más plenamente percibieron los sacramentos de la salvación. |
Sed contra est quod Gregorius dicit, quod secundum incrementa temporum crevit scientia sanctorum patrum, et quanto viciniores adventui salvatoris fuerunt, tanto sacramenta salutis plenius perceperunt. |
| II-II q. 1 a. 7 co. (arriba) | |
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Responderemos, que los artículos de la fe son con relación a la enseñanza de la fe, lo que los principios evidentes a la ciencia que se adquiere naturalmente por medio de la razón, en cuyos principios se descubre cierto orden que hace que los unos estén implícitamente comprendidos en los otros: así todos los principios se reducen a este como principal: es imposible negar y afirmar a la vez, como consta por el Filósofo (Met. l. 4, t. 9 y sig.) De la misma manera todos los artículos se contienen implícitamente en algunas verdades primeras, de fe tales como la existencia de Dios y su providencia por relación a la salud de los hombres, según aquello (Hb 11,6): es necesario que el que se llega a Dios crea que hay Dios y que es remunerador de los que le buscan. En efecto en la existencia de Dios se encierran todas las cosas que creemos que existen eternamente en él, en las que consiste nuestra felicidad; pero la fe en la providencia encierra todas las que dispensa Dios temporalmente para la salvación de los hombres, las cuales son el camino para la bienaventuranza. De esta manera entre los artículos subsiguientes hay unos que están contenidos en otros, como la fe en la redención del género humano comprende implícitamente la encarnación de Cristo su pasión y todos los misterios que se siguen. Así pues diremos que en cuanto a la sustancia de los artículos de la fe estos no se han aumentado con la sucesión de los tiempos; puesto que todo lo que han creído las generaciones posteriores, estaba comprendido en la fe de las generaciones anteriores, aunque implícitamente. Pero en cuanto a la explicación ha crecido el número de artículos puesto que han sido conocidos explícitamente por las generaciones posteriores algunos que no lo eran de las anteriores. Por esta razón dice el Señor a Moisés (Ex.6,2): Yo el Señor, que aparecí a Abraham a Isaac y a Jacob como Dios omnipotente y mi nombre Adonai no lo manifesté a ellos; y David dice (Sal. 118,100): más que los ancianos he entendido; y San Pablo (Ef 3,5): en otras generaciones no fue conocido de los hijos de los hombres, el misterio de Cristo, así como ahora ha sido revelado a sus santos apóstoles y profetas. |
Respondeo dicendum quod ita se habent in doctrina fidei articuli fidei sicut principia per se nota in doctrina quae per rationem naturalem habetur. In quibus principiis ordo quidam invenitur, ut quaedam in aliis implicite contineantur, sicut omnia principia reducuntur ad hoc sicut ad primum, impossibile est simul affirmare et negare, ut patet per philosophum, in IV Metaphys. Et similiter omnes articuli implicite continentur in aliquibus primis credibilibus, scilicet ut credatur Deus esse et providentiam habere circa hominum salutem, secundum illud ad Heb. XI, accedentem ad Deum oportet credere quia est, et quod inquirentibus se remunerator sit. In esse enim divino includuntur omnia quae credimus in Deo aeternaliter existere, in quibus nostra beatitudo consistit, in fide autem providentiae includuntur omnia quae temporaliter a Deo dispensantur ad hominum salutem, quae sunt via in beatitudinem. Et per hunc etiam modum aliorum subsequentium articulorum quidam in aliis continentur, sicut in fide redemptionis humanae implicite continetur et incarnatio Christi et eius passio et omnia huiusmodi. Sic igitur dicendum est quod, quantum ad substantiam articulorum fidei, non est factum eorum augmentum per temporum successionem, quia quaecumque posteriores crediderunt continebantur in fide praecedentium patrum, licet implicite. Sed quantum ad explicationem, crevit numerus articulorum, quia quaedam explicite cognita sunt a posterioribus quae a prioribus non cognoscebantur explicite. Unde dominus Moysi dicit, Exod. VI, ego sum Deus Abraham, Deus Isaac, Deus Iacob, et nomen meum Adonai non indicavi eis. Et David dicit, super senes intellexi. Et apostolus dicit, ad Ephes. III, aliis generationibus non est agnitum mysterium Christi sicut nunc revelatum est sanctis apostolis eius et prophetis. |
| II-II q. 1 a. 7 ad 1 (arriba) | |
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Al argumento 1º diremos, que los hombres siempre han debido esperar las mismas cosas de Cristo; sin embargo como ellos no llegaron a esperarlas sino por Cristo, cuanto más espacio de tiempo les separó de Cristo, tanto más lejos estaban de obtener lo que esperaban. Por esta razón dice el Apóstol (Hb 11,13): en fe murieron todos estos sin haber recibido las promesas, mas mirándolas de lejos. Pero cuanto más lejos se ve una cosa, tanto menos distintamente se ve, por esta razón los que han estado más cerca de la venida de Cristo, han conocido más distintamente los bienes que debían esperarse. |
Ad primum ergo dicendum quod semper fuerunt eadem speranda apud omnes. Quia tamen ad haec speranda homines non pervenerunt nisi per Christum, quanto a Christo fuerunt remotiores secundum tempus, tanto a consecutione sperandorum longinquiores, unde apostolus dicit, ad Heb. XI, iuxta fidem defuncti sunt omnes isti, non acceptis repromissionibus, sed a longe eas respicientes. Quanto autem aliquid a longinquioribus videtur, tanto minus distincte videtur. Et ideo bona speranda distinctius cognoverunt qui fuerunt adventui Christi vicini. |
| II-II q. 1 a. 7 ad 2 (arriba) | |
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Al 2º que el progreso del conocimiento tiene lugar de dos maneras: una, por parte del que enseña el cual progresa en conocimiento, sea uno sólo o muchos, por la sucesión de los tiempos; y esta es la razón del aumento en las ciencias inventadas por los hombres: otra, por parte del que aprende; como el maestro que conoce un arte completo, no le transmite inmediatamente desde el principio al discípulo puesto que no podría comprenderlo, sino poco a poco, en proporción a su capacidad; de esta manera progresaron los hombres en el conocimiento de la fe a medida que los tiempos fueron corriendo. Por esta razón San Pablo (Gal 3) compara el estado del Antiguo Testamento a la infancia. |
Ad secundum dicendum quod profectus cognitionis dupliciter contingit. Uno modo, ex parte docentis, qui in cognitione proficit, sive unus sive plures, per temporum successionem. Et ista est ratio augmenti in scientiis per rationem humanam inventis. Alio modo, ex parte addiscentis, sicut magister qui novit totam artem non statim a principio tradit eam discipulo, quia capere non posset, sed paulatim, condescendens eius capacitati. Et hac ratione profecerunt homines in cognitione fidei per temporum successionem. Unde apostolus, ad Gal. III, comparat statum veteris testamenti pueritiae. |
| II-II q. 1 a. 7 ad 3 (arriba) | |
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Al 3º que para la generación natural se exigen previamente dos causas, a saber: el agente y la materia. Luego según el orden de la causa agente es naturalmente antes lo que es más perfecto; y en este caso la naturaleza comienza por lo perfecto, puesto que las cosas imperfectas no son llevadas a la perfección sino por medio de algunas cosas perfectas preexistentes. Pero según el orden de la causa material es antes lo que es más imperfecto, y según esto la naturaleza procede de lo imperfecto a lo perfecto. Sin embargo en la manifestación de la fe, Dios es como el agente que posee una ciencia perfecta ab æterno, mientras que el hombre es como la materia que recibe el influjo de Dios agente; por este motivo ha sido preciso que el conocimiento de la fe en los hombres procediese de lo imperfecto a lo perfecto; y aunque entre estos haya habido quiénes hayan sido como causas agentes puesto que fueron doctores de la fe, sin embargo les ha sido dada la manifestación del espíritu para el bien común, según se dice (1 Co 12): por esta razón se daba a los padres, que eran los doctores de la fe, tanto conocimiento de ella, como convenía que se diera ya claramente ya en figura al pueblo en aquel tiempo. |
Ad tertium dicendum quod ad generationem naturalem duae causae praeexiguntur, scilicet agens et materia. Secundum igitur ordinem causae agentis, naturaliter prius est quod est perfectius, et sic natura a perfectis sumit exordium, quia imperfecta non ducuntur ad perfectionem nisi per aliqua perfecta praeexistentia. Secundum vero ordinem causae materialis, prius est quod est imperfectius, et secundum hoc natura procedit ab imperfecto ad perfectum. In manifestatione autem fidei Deus est sicut agens, qui habet perfectam scientiam ab aeterno, homo autem est sicut materia recipiens influxum Dei agentis. Et ideo oportuit quod ab imperfectis ad perfectum procederet cognitio fidei in hominibus. Et licet in hominibus quidam se habuerint per modum causae agentis, quia fuerunt fidei doctores; tamen manifestatio spiritus datur talibus ad utilitatem communem, ut dicitur I ad Cor. XII. Et ideo tantum dabatur patribus qui erant instructores fidei de cognitione fidei, quantum oportebat pro tempore illo populo tradi vel nude vel in figura. |
| II-II q. 1 a. 7 ad 4 (arriba) | |
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Al 4º que la última consumación de la gracia fue obrada por Cristo; por esta razón se llama a aquel tiempo: tiempo de la plenitud (Gal 5); por consiguiente aquellos que estuvieron más cercanos a Cristo ya antes, como San Juan Bautista, y los que le siguieron, como los Apóstoles, conocieron más plenamente los misterios de la fe; porque vemos con relación al estado del hombre que la perfección existe en la juventud y en tanto tiene un estado más perfecto ya antes ya después, cuanto más cercano se halla a esta época de su vida. |
Ad quartum dicendum quod ultima consummatio gratiae facta est per Christum, unde et tempus eius dicitur tempus plenitudinis, ad Gal. IV. Et ideo illi qui fuerunt propinquiores Christo vel ante, sicut Ioannes Baptista, vel post, sicut apostoli, plenius mysteria fidei cognoverunt. Quia et circa statum hominis hoc videmus, quod perfectio est in iuventute, et tanto habet homo perfectiorem statum vel ante vel post, quanto est iuventuti propinquior. |
| II-II q. 1 a. 8 arg. 1 (arriba) | |
¿Los artículos de la fe se enumeran convenientemente?Parece que no se enumeran de un modo conveniente los artículos de la fe; porque las cosas que pueden saberse por razón demostrativa, no pertenecen a la fe para que sean creíbles a los hombres, como se ha dicho (S. Th. II-II, q. 1, a. 5). Pero se puede saber por demostración que Dios es uno; así lo prueba Aristóteles (Met. l. 12, t. 52 y sig.) y otros muchos filósofos igualmente. Luego que Dios es uno no debe considerarse como un artículo de la fe. |
Utrum articuli fidei convenienter enumerenturAd octavum sic proceditur. Videtur quod inconvenienter articuli fidei enumerentur. Ea enim quae possunt ratione demonstrativa sciri non pertinent ad fidem ut apud omnes sint credibilia, sicut supra dictum est. Sed Deum esse unum potest esse scitum per demonstrationem, unde et philosophus hoc in XII Metaphys. probat, et multi alii philosophi ad hoc demonstrationes induxerunt. Ergo Deum esse unum non debet poni unus articulus fidei. |
| II-II q. 1 a. 8 arg. 2 (arriba) | |
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Así como es de necesidad de la fe que creamos en Dios todopoderoso, así también que le creamos enteramente sabio y que provee a todos; y sobre estos dos puntos algunos han caído en error. Luego entre los artículos de la fe debió hacerse mención de la sabiduría y de la providencia como también de la omnipotencia. |
Praeterea, sicut de necessitate fidei est quod credamus Deum omnipotentem, ita etiam quod credamus eum omnia scientem et omnibus providentem; et circa utrumque eorum aliqui erraverunt. Debuit ergo inter articulos fidei fieri mentio de sapientia et providentia divina, sicut et de omnipotentia. |
| II-II q. 1 a. 8 arg. 3 (arriba) | |
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El conocimiento del Padre y del Hijo, es el mismo, según aquello (Jn 14,9): el que me ve a mí, ve también al Padre. Luego solamente debe haber un solo artículo sobre el Padre y el Hijo y por la misma razón sobre el Espíritu Santo. |
Praeterea, eadem est notitia patris et filii, secundum illud Ioan. XIV, qui videt me videt et patrem. Ergo unus tantum articulus debet esse de patre et filio; et, eadem ratione, de spiritu sancto. |
| II-II q. 1 a. 8 arg. 4 (arriba) | |
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La persona del Padre no es menor que la del Hijo y la del Espíritu Santo. Pero hay muchos artículos que se refieren a la persona del Espíritu Santo y muchos a la del Hijo. Luego deben establecerse muchos artículos acerca de la persona del Padre. |
Praeterea, persona patris non est minor quam filii et spiritus sancti. Sed plures articuli ponuntur circa personam spiritus sancti, et similiter circa personam filii. Ergo plures articuli debent poni circa personam patris. |
| II-II q. 1 a. 8 arg. 5 (arriba) | |
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Así como hay algo que se apropia a la persona del Padre y a la del Espíritu Santo, así también a la persona del Hijo según su divinidad. Pero en los artículos de la fe se ve una obra apropiada al Padre, esto es, la obra de la creación; y de la misma manera una obra apropiada al Espíritu Santo, a saber, que habló por los Profetas. Luego también en los artículos de la fe debe apropiarse alguna obra al Hijo según su divinidad. |
Praeterea, sicuti personae patris et personae spiritus sancti aliquid appropriatur, ita et personae filii secundum divinitatem. Sed in articulis ponitur aliquod opus appropriatum patri, scilicet opus creationis; et similiter aliquod opus appropriatum spiritui sancto, scilicet quod locutus est per prophetas. Ergo etiam inter articulos fidei debet aliquod opus appropriari filio secundum divinitatem. |
| II-II q. 1 a. 8 arg. 6 (arriba) | |
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El Sacramento de la Eucaristía ofrece una dificultad especial comparativamente a una multitud de otros artículos. Luego debió habérsele consagrado un artículo especial, y por tanto no parece que los artículos de la fe estén suficientemente enumerados. |
Praeterea, sacramentum Eucharistiae specialem habet difficultatem prae multis articulis. Ergo de ea debuit poni specialis articulus. Non videtur ergo quod articuli sufficienter enumerentur. |
| II-II q. 1 a. 8 s. c. (arriba) | |
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Por el contrario, está la autoridad de la Iglesia que así los enumera. (Vid. etiam cap. Qui episcopus, dist. 23.) |
Sed in contrarium est auctoritas Ecclesiae sic enumerantis. |
| II-II q. 1 a. 8 co. (arriba) | |
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Responderemos, que, como se ha dicho (S. Th., II-II, q. 1, a. 4 y S. Th., q. 1, a. 6), pertenecen por sí a la fe aquellas cosas de cuya visión gozamos en la vida eterna y por las que somos conducidos a ella. Pero dos cosas se nos proponen que debemos ver, que son lo oculto de la Divinidad cuya vista nos hace felices, y el misterio de la humanidad de Cristo por el que tenemos acceso a la gloria de los hijos de Dios, según se dice (Rm 5): Por esta razón se dice (Jn 17,3): Esta es la vida eterna. Que te conozcan a ti solo Dios verdadero y a Jesucristo a quien enviaste. Por consiguiente la distinción primera de las cosas que deben creerse es que algunas pertenecen a la majestad de la Divinidad y otras al misterio de la humanidad de Cristo que es el sacramento de piedad, como se dice (1 Tm 4). Pero tocante a la majestad divina se nos proponen para creer tres cosas: 1ª, la unidad de la Divinidad; y a esto pertenece el primer artículo; 2ª, la Trinidad de las personas, y sobre ella hay tantos artículos como personas; y 3ª, las obras propias de la Divinidad, de las cuales la primera pertenece al ser de la naturaleza y por esto se nos propone el artículo de la creación; la segunda al ser de gracia, y por eso se nos proponen bajo un artículo todas las cosas que pertenecen a la santificación humana; y la tercera al ser de gloria y por esto se nos propone otro artículo sobre la resurrección de la carne y la vida eterna. Por tanto son siete los artículos que pertenecen a la Divinidad. De la misma manera también siete son los que pertenecen a la humanidad de Cristo, de los cuales es el 1º la encarnación o concepción de Cristo; el 2º su nacimiento de la Virgen; el 3º su pasión, muerte y sepultura; el 4º su bajada a los infiernos; el 5º su resurrección; el 6º su ascensión, y el 7º su venida en el día del juicio; así en resumen son catorce. Sin embargo algunos no distinguen más que doce, seis que pertenecen a la divinidad y seis a la humanidad; pues comprenden en uno los tres artículos de las tres personas, porque el conocimiento de ellas es el mismo; mientras que el de la obra de la glorificación lo de la dividen en dos, a saber, la resurrección carne y la gloria del alma. De igual modo también el artículo de la concepción y nacimiento lo comprenden en uno mismo. |
Respondeo dicendum quod, sicut dictum est, illa per se pertinent ad fidem quorum visione in vita aeterna perfruemur, et per quae ducemur in vitam aeternam. Duo autem nobis ibi videnda proponuntur, scilicet occultum divinitatis, cuius visio nos beatos facit; et mysterium humanitatis Christi, per quem in gloriam filiorum Dei accessum habemus, ut dicitur ad Rom. V. Unde dicitur Ioan. XVII, haec est vita aeterna, ut cognoscant te, Deum verum, et quem misisti Iesum Christum. Et ideo prima distinctio credibilium est quod quaedam pertinent ad maiestatem divinitatis; quaedam vero pertinent ad mysterium humanitatis Christi, quod est pietatis sacramentum, ut dicitur I ad Tim. III. Circa maiestatem autem divinitatis tria nobis credenda proponuntur. Primo quidem, unitas divinitatis, et ad hoc pertinet primus articulus. Secundo, Trinitas personarum, et de hoc sunt tres articuli secundum tres personas. Tertio vero proponuntur nobis opera divinitatis propria. Quorum primum pertinet ad esse naturae, et sic proponitur nobis articulus creationis. Secundum vero pertinet ad esse gratiae, et sic proponuntur nobis sub uno articulo omnia pertinentia ad sanctificationem humanam. Tertium vero pertinet ad esse gloriae, et sic ponitur alius articulus de resurrectione carnis et de vita aeterna. Et ita sunt septem articuli ad divinitatem pertinentes. Similiter etiam circa humanitatem Christi ponuntur septem articuli. Quorum primus est de incarnatione sive de conceptione Christi; secundus de nativitate eius ex virgine; tertius de passione eius et morte et sepultura; quartus est de descensu ad Inferos; quintus est de resurrectione; sextus de ascensione; septimus de adventu ad iudicium. Et sic in universo sunt quatuordecim. Quidam tamen distinguunt duodecim articulos fidei, sex pertinentes ad divinitatem et sex pertinentes ad humanitatem. Tres enim articulos trium personarum comprehendunt sub uno, quia eadem est cognitio trium personarum. Articulum vero de opere glorificationis distinguunt in duos, scilicet in resurrectionem carnis et gloriam animae. Similiter articulum conceptionis et nativitatis coniungunt in unum. |
| II-II q. 1 a. 8 ad 1 (arriba) | |
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Al argumento 1º diremos, que la fe nos enseña sobre Dios multitud de cosas que los Filósofos no han podido descubrir con las luces naturales de la razón, por ejemplo, con relación a su providencia y omnipotencia y que él solo debe ser adorado; cuyas cosas todas se contienen en el artículo de la unidad de Dios. |
Ad primum ergo dicendum quod multa per fidem tenemus de Deo quae naturali ratione investigare philosophi non potuerunt, puta circa providentiam eius et omnipotentiam, et quod ipse solus sit colendus. Quae omnia continentur sub articulo unitatis Dei. |
| II-II q. 1 a. 8 ad 2 (arriba) | |
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Al 2º, que el nombre mismo de la Divinidad implica cierta provisión, como se ha dicho (S. Th., I, q. 13, a. 8). Pero en los seres inteligentes la potencia no obra sino según la voluntad y el conocimiento. Por consiguiente la omnipotencia de Dios incluye en cierto modo la ciencia y providencia de todas las cosas; porque no podría hacer de los seres inferiores todo lo que él quiere, si no los conociera y su providencia no se extendiera hasta ellos. |
Ad secundum dicendum quod ipsum nomen divinitatis importat provisionem quandam, ut in primo libro dictum est. Potentia autem in habentibus intellectum non operatur nisi secundum voluntatem et cognitionem. Et ideo omnipotentia Dei includit quodammodo omnium scientiam et providentiam, non enim posset omnia quae vellet in istis inferioribus agere nisi ea cognosceret et eorum providentiam haberet. |
| II-II q. 1 a. 8 ad 3 (arriba) | |
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Al 3º que el conocimiento del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo es uno en cuanto u la unidad de la esencia que pertenece al artículo primero; pero en cuanto a la distinción de las personas que se funda en las relaciones de origen, va incluido en cierto modo en el conocimiento del Padre el conocimiento del Hijo; pues no sería Padre, si no tuviera Hijo, cuyo lazo de unión es el Espíritu Santo. Luego han hecho bien en cuanto a esto los que no han formado más que un artículo de las tres personas. Pero puesto que en cada persona hay que observar algunas cosas acerca de las que puede incurrirse en error ha sido conveniente poner tres artículos sobre las tres personas. En efecto, Arrio creyó al Padre omnipotente y eterno, pero no creyó que el Hijo era igual y consustancial al Padre; por consiguiente ha sido necesario añadir un artículo sobre la persona del Hijo para determinar esto. Por la misma razón fue preciso agregar contra Macedonio(l) un tercer artículo sobre la persona del Espíritu Santo. Asimismo también la concepción de Cristo, y nacimiento, y lo mismo la resurrección y la vida eterna, pueden comprenderse bajo un solo artículo, según un concepto, en cuanto se ordenan a una sola cosa; y según otro concepto pueden distinguirse, en cuanto estas verdades ofrecen cada una sus dificultades especiales. |
Ad tertium dicendum quod patris et filii et spiritus sancti est una cognitio quantum ad unitatem essentiae, quae pertinet ad primum articulum. Quantum vero ad distinctionem personarum, quae est per relationes originis, quodammodo in cognitione patris includitur cognitio filii, non enim esset pater si filium non haberet, quorum nexus est spiritus sanctus. Et quantum ad hoc bene moti sunt qui posuerunt unum articulum trium personarum. Sed quia circa singulas personas sunt aliqua attendenda circa quae contingit esse errorem, quantum ad hoc de tribus personis possunt poni tres articuli. Arius enim credidit patrem omnipotentem et aeternum, sed non credidit filium coaequalem et consubstantialem patri, et ideo necessarium fuit apponere articulum de persona filii ad hoc determinandum. Et eadem ratione contra Macedonium necesse fuit ponere articulum tertium de persona spiritus sancti. Et similiter etiam conceptio Christi et nativitas, et etiam resurrectio et vita aeterna, secundum unam rationem possunt comprehendi sub uno articulo, inquantum ad unum ordinantur, et secundum aliam rationem possunt distingui, inquantum seorsum habent speciales difficultates. |
| II-II q. 1 a. 8 ad 4 (arriba) | |
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Al 4º, que conviene al Hijo y al Espíritu Santo ser enviados para santificar la criatura, sobre lo que hay muchas cosas que creer. Por consiguiente hay más artículos sobre la persona del Hijo y del Espíritu Santo que sobre la del Padre, que no ha sido jamás enviado, como lo hemos visto (S. Th., I, q. 43, a. 4). |
Ad quartum dicendum quod filio et spiritui sancto convenit mitti ad sanctificandam creaturam, circa quod plura credenda occurrunt. Et ideo circa personam filii et spiritus sancti plures articuli multiplicantur quam circa personam patris, qui nunquam mittitur, ut in primo dictum est. |
| II-II q. 1 a. 8 ad 5 (arriba) | |
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Al 5º, que la santificación de la criatura por la gracia y la consumación por la gloria se hace también por el don de caridad, que se apropia al Espíritu Santo, y por el de sabiduría, que se apropia al Hijo; por lo tanto ambas obras pertenecen la una y la otra al Hijo y al Espíritu Santo por apropiación según diversas razones. |
Ad quintum dicendum quod sanctificatio creaturae per gratiam et consummatio per gloriam fit etiam per donum caritatis, quod appropriatur spiritui sancto, et per donum sapientiae, quod appropriatur filio. Et ideo utrumque opus pertinet et ad filium et ad spiritum sanctum per appropriationem secundum rationes diversas. |
| II-II q. 1 a. 8 ad 6 (arriba) | |
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Al 6º, que en el Sacramento de la Eucaristía pueden considerarse dos cosas; a saber, una que es el sacramento, y esto la hace entrar en los otros efectos de la gracia santificante; y otra es, que en él se contiene milagrosamente el cuerpo de Cristo y en este sentido se encierra bajo la omnipotencia, como todos los otros milagros, que a ella se atribuyen. |
Ad sextum dicendum quod in sacramento Eucharistiae duo possunt considerari. Unum scilicet quod sacramentum est, et hoc habet eandem rationem cum aliis effectibus gratiae sanctificantis. Aliud est quod miraculose ibi corpus Christi continetur, et sic concluditur sub omnipotentia, sicut et omnia alia miracula, quae omnipotentiae attribuuntur. |
| II-II q. 1 a. 9 arg. 1 (arriba) | |
¿Los artículos de la fe están convenientemente reunidos en el símbolo?Parece que no están reunidos convenientemente en un símbolo los artículos de la fe; porque la Sagrada Escritura es la regla de la fe a la que no es lícito ni añadir ni quitar; pues se dice (Dt. 4,2) No añadiréis a la palabra que os hablo ni quitaréis de ella. Luego, después, de publicada la Sagrada Escritura, fue ilícito establecer algún símbolo, como regla de fe. |
Utrum convenienter articuli fidei in symbolo ponanturAd nonum sic proceditur. Videtur quod inconvenienter articuli fidei in symbolo ponantur. Sacra enim Scriptura est regula fidei, cui nec addere nec subtrahere licet, dicitur enim Deut. IV, non addetis ad verbum quod vobis loquor, neque auferetis ab eo. Ergo illicitum fuit aliquod symbolum constituere quasi regulam fidei, post sacram Scripturam editam. |
| II-II q. 1 a. 9 arg. 2 (arriba) | |
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Como dice el Apóstol (Ef. 4,5): Una es la fe. Pero el símbolo es la profesión de la fe. Luego inconvenientemente se establece un símbolo múltiple. |
Praeterea, sicut apostolus dicit, ad Ephes. IV, una est fides. Sed symbolum est professio fidei. Ergo inconvenienter traditur multiplex symbolum. |
| II-II q. 1 a. 9 arg. 3 (arriba) | |
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La confesión de la fe, que se contiene en el símbolo, pertenece a todos los fieles. Pero no a todos los fieles conviene creer en Dios, sino sólo a los que tienen la fe formada. Luego inconvenientemente se establece el símbolo de la fe bajo esta forma de palabras: Creo en un solo Dios. |
Praeterea, confessio fidei quae in symbolo continetur pertinet ad omnes fideles. Sed non omnibus fidelibus convenit credere in Deum, sed solum illis qui habent fidem formatam. Ergo inconvenienter symbolum fidei traditur sub hac forma verborum, credo in unum Deum. |
| II-II q. 1 a. 9 arg. 4 (arriba) | |
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La bajada a los infiernos es uno de los artículos de la fe como se ha dicho (S. Th. II-II, q. 1, a. 8). Pero en el símbolo de los Padres no se hace mención de la bajada a los infiernos. Luego parece que este símbolo fue formado insuficientemente. |
Praeterea, descensus ad Inferos est unus de articulis fidei, sicut supra dictum est. Sed in symbolo patrum non fit mentio de descensu ad Inferos. Ergo videtur insufficienter collectum. |
| II-II q. 1 a. 9 arg. 5 (arriba) | |
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Dice San Agustín al explicar estas palabras (Jn 14,1): Creéis en Dios, creed también en mí (Tract. 39 in Joan): Creemos a Pedro o a Pablo, pero no decimos creer sino en Dios. Luego siendo la Iglesia Católica puramente una cosa creada, parece que se dice inconvenientemente: En una, santa, católica y apostólica Iglesia. |
Praeterea, sicut Augustinus dicit, exponens illud Ioan. XIV, creditis in Deum, et in me credite, Petro aut Paulo credimus, sed non dicimur credere nisi in Deum. Cum igitur Ecclesia Catholica sit pure aliquid creatum, videtur quod inconvenienter dicatur, in unam sanctam, Catholicam et apostolicam Ecclesiam. |
| II-II q. 1 a. 9 arg. 6 (arriba) | |
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El símbolo se establece para ser regla de fe. Pero la regla de fe debe proponerse a todos y públicamente. Luego todo símbolo debería cantarse en la misa, como se canta el de los Santos Padres. Por lo tanto no parece ser conveniente esta promulgación de los artículos de la fe en símbolo. |
Praeterea, symbolum ad hoc traditur ut sit regula fidei. Sed regula fidei debet omnibus proponi et publice. Quodlibet igitur symbolum deberet in Missa cantari, sicut symbolum patrum. Non videtur ergo esse conveniens editio articulorum fidei in symbolo. |
| II-II q. 1 a. 9 s. c. (arriba) | |
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Por el contrario; la Iglesia universal no puede equivocarse, por ser gobernada por el Espíritu Santo, que es Espíritu de verdad; pues esto prometió el Señor a sus discípulos (Jn 16,13) al decirles: Cuando viniere aquel Espíritu de verdad os enseñará toda verdad. Pero el símbolo ha sido publicado con la autoridad de la Iglesia universal. Luego nada inconveniente se contiene en él. |
Sed contra est quod Ecclesia universalis non potest errare, quia spiritu sancto gubernatur, qui est spiritus veritatis, hoc enim promisit dominus discipulis, Ioan. XVI, dicens, cum venerit ille spiritus veritatis, docebit vos omnem veritatem. Sed symbolum est auctoritate universalis Ecclesiae editum. Nihil ergo inconveniens in eo continetur. |
| II-II q. 1 a. 9 co. (arriba) | |
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Responderemos, que como dice el Apóstol (Hb 11,6), es preciso que el que se acerca a Dios crea en Él. Pero nadie puede creer, si no se le propone una verdad para que la crea. Por esta razón fue necesario reunir en una sola colección, la verdad de la fe, para que pudiera proponerse más fácilmente a todos con el fin de que nadie se apartase de la verdadera fe. Y la colección de las sentencias dé esta fe ha recibido el nombre de símbolo. |
Respondeo dicendum quod, sicut apostolus dicit, ad Heb. XI, accedentem ad Deum oportet credere. Credere autem non potest aliquis nisi ei veritas quam credat proponatur. Et ideo necessarium fuit veritatem fidei in unum colligi, ut facilius posset omnibus proponi, ne aliquis per ignorantiam a fidei veritate deficeret. Et ab huiusmodi collectione sententiarum fidei nomen symboli est acceptum. |
| II-II q. 1 a. 9 ad 1 (arriba) | |
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Al argumento 1º diremos, que la verdad de la fe se halla contenida en la Sagrada Escritura difusamente de diferentes maneras, y en algunos pasajes oscuramente; de suerte que para sacar de la Sagrada Escritura la verdad de la fe, es preciso largo estudio y ejercicio, al que no pueden llegar todos aquellos que tienen necesidad de conocer la verdad de la fe; de los cuales ocupados la mayor parte en otros negocios, no pueden dedicarse a su estudio. Por eso fue necesario el que de las sentencias de la Sagrada Escritura se entresacasen sumariamente las más claras verdades para proponerlas a la creencia de todos; lo cual no es una adición a la Sagrada Escritura, sino más bien un compendio suyo. |
Ad primum ergo dicendum quod veritas fidei in sacra Scriptura diffuse continetur et variis modis, et in quibusdam obscure; ita quod ad eliciendum fidei veritatem ex sacra Scriptura requiritur longum studium et exercitium, ad quod non possunt pervenire omnes illi quibus necessarium est cognoscere fidei veritatem, quorum plerique, aliis negotiis occupati, studio vacare non possunt. Et ideo fuit necessarium ut ex sententiis sacrae Scripturae aliquid manifestum summarie colligeretur quod proponeretur omnibus ad credendum. Quod quidem non est additum sacrae Scripturae, sed potius ex sacra Scriptura assumptum. |
| II-II q. 1 a. 9 ad 2 (arriba) | |
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Al 2º que en todos los símbolos se enseña la misma verdad de fe; pero es preciso instruir al pueblo con más cuidado sobre las verdades de la fe allí donde resaltan los errores, para que la fe de los sencillos no se corrompa por los herejes. Esta es la causa porque fue necesario publicar muchos símbolos que en nada difieren, sino en que en uno se explican más plenamente las cosas que se contienen implícitamente en otro, según que lo exigían las sutilezas de los herejes. |
Ad secundum dicendum quod in omnibus symbolis eadem fidei veritas docetur. Sed ibi oportet populum diligentius instrui de fidei veritate ubi errores insurgunt, ne fides simplicium per haereticos corrumpatur. Et haec fuit causa quare necesse fuit edere plura symbola. Quae in nullo alio differunt nisi quod in uno plenius explicantur quae in alio continentur implicite, secundum quod exigebat haereticorum instantia. |
| II-II q. 1 a. 9 ad 3 (arriba) | |
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Al 3º que la confesión de la fe que se enseña en el símbolo es puesta en boca de toda la Iglesia considerada como una sola persona. Pero la fe de la Iglesia es la fe formada; porque tal fe se encuentra en todos aquellos que son numérica y meritoriamente de la Iglesia. Por lo tanto la confesión de la fe se enseña en el símbolo según que conviene a la fe formada, a fin de que, si hay fieles que aún no tienen esta fe, se esfuercen en adquirirla. |
Ad tertium dicendum quod confessio fidei traditur in symbolo quasi ex persona totius Ecclesiae, quae per fidem unitur. Fides autem Ecclesiae est fides formata, talis enim fides invenitur in omnibus illis qui sunt numero et merito de Ecclesia. Et ideo confessio fidei in symbolo traditur secundum quod convenit fidei formatae, ut etiam si qui fideles fidem formatam non habent, ad hanc formam pertingere studeant. |
| II-II q. 1 a. 9 ad 4 (arriba) | |
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Al 4º que de la bajada a los infiernos ningún error había nacido entre los herejes, y por lo tanto no fue necesario que se hiciera sobre esto explicación alguna; por esto no se reitera en él símbolo de los Santos Padres, sino que se supone como predeterminado en el símbolo de los Apóstoles; porque el símbolo que sigue no destruye al que antecede, sino que más bien le explica, como se ha dicho (S. Th. II-II, q. 1, a. 9 ad. 2). |
Ad quartum dicendum quod de descensu ad Inferos nullus error erat exortus apud haereticos, et ideo non fuit necessarium aliquam explicationem circa hoc fieri. Et propter hoc non reiteratur in symbolo patrum, sed supponitur tanquam praedeterminatum in symbolo apostolorum. Non enim symbolum sequens abolet praecedens, sed potius illud exponit, ut dictum est. |
| II-II q. 1 a. 9 ad 5 (arriba) | |
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Al 5º que si se dice: En la Santa Iglesia católica, debe entenderse según que nuestra fe se refiere al Espíritu Santo, que santifica la Iglesia, de modo que sea este el sentido: Creo en el Espíritu Santo que santifica la Iglesia. Pero es mejor, y más conforme al uso de no poner la palabra en, sino que simplemente se diga: La Santa Iglesia católica, como lo dice también el Papa San León. |
Ad quintum dicendum quod, si dicatur in sanctam Ecclesiam Catholicam, est hoc intelligendum secundum quod fides nostra refertur ad spiritum sanctum, qui sanctificat Ecclesiam, ut sit sensus, credo in spiritum sanctum sanctificantem Ecclesiam. Sed melius est et secundum communiorem usum, ut non ponatur ibi in, sed simpliciter dicatur sanctam Ecclesiam Catholicam, sicut etiam Leo Papa dicit. |
| II-II q. 1 a. 9 ad 6 (arriba) | |
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Al 6º que puesto que el símbolo de los Santos Padres es declarativo del de los Apóstoles, que fue formado en tiempo de la persecución, aún no publicada la fe se recita en voz baja en Prima y en Completas, como contra las tinieblas de los errores pasados y futuros. |
Ad sextum dicendum quod, quia symbolum patrum est declarativum symboli apostolorum, et etiam fuit conditum fide iam manifestata et Ecclesia pacem habente, propter hoc publice in Missa cantatur. Symbolum autem apostolorum, quod tempore persecutionis editum fuit, fide nondum publicata, occulte dicitur in prima et in completorio, quasi contra tenebras errorum praeteritorum et futurorum. |
| II-II q. 1 a. 10 arg. 1 (arriba) | |
¿Pertenece al Sumo Pontífice ordenar un símbolo de fe?Parece que no pertenece al Sumo Pontífice ordenar un símbolo de fe, porque la nueva edición del símbolo es necesaria a causa de la explicación de los artículos de la fe, como se ha dicho (S. Th. II-II, q. 1, a. 9). Pero en el Antiguo Testamento se explicaban más y más los artículos de la fe según la sucesión de los tiempos, porque la verdad de la fe se manifestaba más según la mayor aproximación a Cristo, como se ha dicho (S. Th. II-II, a. 7 in c., ad 1). Luego no existiendo tal causa en la nueva ley no debe hacerse cada, vez mayor la explicación de los artículos de la fe. Y por tanto no parece que pertenece a la autoridad del Sumo Pontífice el hacer una nueva edición del símbolo. |
Utrum ad Summum Pontificem pertineat fidei symbolumAd decimum sic proceditur. Videtur quod non pertineat ad summum pontificem fidei symbolum ordinare. Nova enim editio symboli necessaria est propter explicationem articulorum fidei, sicut dictum est. Sed in veteri testamento articuli fidei magis ac magis explicabantur secundum temporum successionem propter hoc quod veritas fidei magis manifestabatur secundum maiorem propinquitatem ad Christum, ut supra dictum est. Cessante ergo tali causa in nova lege, non debet fieri maior ac maior explicatio articulorum fidei. Ergo non videtur ad auctoritatem summi pontificis pertinere nova symboli editio. |
| II-II q. 1 a. 10 arg. 2 (arriba) | |
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Lo que está prohibido por la Iglesia universal bajo anatema, no está sometido a la potestad de hombre alguno. Pero la nueva edición de un símbolo está prohibida bajo pena de anatema, porque vemos en las actas del primer Concilio de Efeso (p. 2, act. 6 in decreto De fide), que concluido el símbolo del Concilio. Niceno, este decretó que a nadie era lícito proferir, escribir o componer otra profesión de fe que la definida por los Santos Padres reunidos en Nicea con el Espíritu Santo; y esto bajo, pena de anatema; también se reitera esto mismo en las actas del Concilio de Calcedonia (p. 2, actione 5). Luego parece que no pertenece al Sumo Pontífice, la nueva edición del símbolo. |
Praeterea, illud quod est sub anathemate interdictum ab universali Ecclesia non subest potestati alicuius hominis. Sed nova symboli editio interdicta est sub anathemate auctoritate universalis Ecclesiae. Dicitur enim in gestis primae Ephesinae synodi quod, perlecto symbolo Nicaenae synodi, decrevit sancta synodus aliam fidem nulli licere proferre vel conscribere vel componere praeter definitam a sanctis patribus qui in Nicaea congregati sunt cum spiritu sancto, et subditur anathematis poena; et idem etiam reiteratur in gestis Chalcedonensis synodi. Ergo videtur quod non pertineat ad auctoritatem summi pontificis nova editio symboli. |
| II-II q. 1 a. 10 arg. 3 (arriba) | |
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San Atanasio no fue Sumo Pontífice, sino Patriarca de Alejandría, y sin embargo, estableció un símbolo que se canta en la Iglesia. Luego no parece que pertenece más bien la edición de un símbolo al Sumo Pontífice que a otros. |
Praeterea, Athanasius non fuit summus pontifex, sed Alexandrinus patriarcha. Et tamen symbolum constituit quod in Ecclesia cantatur. Ergo non magis videtur pertinere editio symboli ad summum pontificem quam ad alios. |
| II-II q. 1 a. 10 s. c. (arriba) | |
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Por el contrario; la edición del símbolo ha sido hecha en un concilio general. Pero al soberano Pontífice pertenece solamente reunir un concilio general, como se ve (Decret. dist. 17, c. 4 et 5). Luego la edición del símbolo pertenece a la autoridad del Sumo Pontífice. |
Sed contra est quod editio symboli facta est in synodo generali. Sed huiusmodi synodus auctoritate solius summi pontificis potest congregari, ut habetur in decretis, dist. XVII. Ergo editio symboli ad auctoritatem summi pontificis pertinet. |
| II-II q. 1 a. 10 co. (arriba) | |
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Responderemos, que según lo dicho (al arg. 1), la nueva edición del símbolo es necesaria para evitar los errores que sobrevengan; la nueva edición del símbolo pertenece a la autoridad de aquel a quien finalmente corresponde determinar lo que es de fe para que todos lo crean inconcusamente. Y como esto pertenece a la autoridad del Sumo Pontífice, a cuya decisión se llevan las mayores y más difíciles cuestiones de la Iglesia, como se dice (in Decr. extra de baptismo, c. Majores); por esta razón también el Señor (Lc 22,32) dice a San Pedro a quien constituyó en Sumo Pontífice: Yo he rogado por tí, Pedro, que no falte tu fe; y tú una vez convertido confirma a tus hermanos. La razón de esto es que no debe haber mas que una fe para toda la Iglesia, según aquello (1 Co 1,10): Que todos digáis una misma cosa, y que no haya divisiones entre vosotros, lo cual no puede observarse si las cuestiones de fe, que surgen, no se determinan por el que está a la cabeza de toda la Iglesia, de modo que su sentencia se sostenga inquebrantablemente por toda ella. Por consiguiente, solo a la autoridad del Sumo Pontífice corresponde la nueva edición del símbolo, como todo lo que pertenece a la Iglesia entera, tal como reunir un concilio general y otras cosas a este tenor. |
Respondeo dicendum quod, sicut supra dictum est, nova editio symboli necessaria est ad vitandum insurgentes errores. Ad illius ergo auctoritatem pertinet editio symboli ad cuius auctoritatem pertinet sententialiter determinare ea quae sunt fidei, ut ab omnibus inconcussa fide teneantur. Hoc autem pertinet ad auctoritatem summi pontificis, ad quem maiores et difficiliores Ecclesiae quaestiones referuntur ut dicitur in decretis, dist. XVII. Unde et dominus, Luc. XXII, Petro dixit, quem summum pontificem constituit, ego pro te rogavi, Petre, ut non deficiat fides tua, et tu aliquando conversus confirma fratres tuos. Et huius ratio est quia una fides debet esse totius Ecclesiae, secundum illud I ad Cor. I, idipsum dicatis omnes, et non sint in vobis schismata. Quod servari non posset nisi quaestio fidei de fide exorta determinaretur per eum qui toti Ecclesiae praeest, ut sic eius sententia a tota Ecclesia firmiter teneatur. Et ideo ad solam auctoritatem summi pontificis pertinet nova editio symboli, sicut et omnia alia quae pertinent ad totam Ecclesiam, ut congregare synodum generalem et alia huiusmodi. |
| II-II q. 1 a. 10 ad 1 (arriba) | |
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Al argumento 1º diremos que en la doctrina de Cristo y de los Apóstoles está suficientemente explicada la verdad de la fe. Pero puesto que los hombres perversos corrompen la doctrina apostólica y las demás doctrinas y escrituras para su perdición, como se dice (2 Pet, últ.), por eso fue necesaria andando el tiempo la explicación de la fe contra los errores que salían. |
Ad primum ergo dicendum quod in doctrina Christi et apostolorum veritas fidei est sufficienter explicata. Sed quia perversi homines apostolicam doctrinam et ceteras Scripturas pervertunt ad sui ipsorum perditionem, sicut dicitur II Pet. ult.; ideo necessaria est, temporibus procedentibus, explanatio fidei contra insurgentes errores. |
| II-II q. 1 a. 10 ad 2 (arriba) | |
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Al 2º que la prohibición y la sentencia del concilio se extiende a las personas privadas que no tienen derecho a determinar sobre la fe; porque esta sentencia del concilio general no ha quitado al concilio siguiente la facultad de hacer una nueva promulgación del símbolo que no contenga en verdad otra fe, sino la misma más explicada. Así pues, todo concilio observó que el siguiente expusiera algo sobre lo que antes había expuesto el precedente a causa de la necesidad de alguna herejía naciente. Por lo cual pertenece esto al sumo Pontífice bajo cuya autoridad se congrega un concilio y se confirman sus decisiones. |
Ad secundum dicendum quod prohibitio et sententia synodi se extendit ad privatas personas, quarum non est determinare de fide. Non enim per huiusmodi sententiam synodi generalis ablata est potestas sequenti synodo novam editionem symboli facere, non quidem aliam fidem continentem, sed eandem magis expositam. Sic enim quaelibet synodus observavit, ut sequens synodus aliquid exponeret supra id quod praecedens synodus exposuerat, propter necessitatem alicuius haeresis insurgentis. Unde pertinet ad summum pontificem, cuius auctoritate synodus congregatur et eius sententia confirmatur. |
| II-II q. 1 a. 10 ad 3 (arriba) | |
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Al 3º que San Atanasio no compuso la manifestación de la fe a modo de un símbolo; si no más bien bajo la forma de doctrina, como aparece de su manera de expresarse. Pero como su doctrina encierra en pocas palabras la verdad íntegra de la fe, fue recibida por la autoridad del Sumo Pontífice, para que fuese tenida como regla de fe. |
Ad tertium dicendum quod Athanasius non composuit manifestationem fidei per modum symboli, sed magis per modum cuiusdam doctrinae, ut ex ipso modo loquendi apparet. Sed quia integram fidei veritatem eius doctrina breviter continebat, auctoritate summi pontificis est recepta, ut quasi regula fidei habeatur. |