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El niño Jesús etc.
Si nos ponemos a considerar estas palabras con diligencia, encontraremos en ellas que Cristo crece en cuatro aspectos: respecto al cuerpo, el crecimiento en la edad; respecto al intelecto, el crecimiento en sabiduría; respecto a Dios, el crecimiento en gracia; y respecto a la opinión de los hombres, el crecimiento también en gracia.
Verdaderamente, todos ellos son dignos de admirar con profundo estupor y llenos de admiración.
Es de admirar que crezca en edad la eternidad, porque el Hijo de Dios es la eternidad, y existe desde siempre. Dice el Sal 116 y el Sal 118: Señor, tu Verdad permanece eternamente .
Es de admirar también que la Verdad crezca en sabiduría, pues crecer en sabiduría es conocer la verdad, y Cristo es la misma Verdad. Por eso dice Jn 14: Yo soy el camino, la verdad, y la vida .
También es de admirar que el autor de la gracia crezca en gracia, y Cristo es el autor de la gracia. Por eso dice Juan 1: La gracia y la verdad se hizo por Cristo .
Igualmente es de admirar que quien supera a todos los hombres crezca ante ellos: más bien son los hombres quienes deben crecer ante Él. Dice el Sal 112: Es excelso más que todas las gentes .
Así pues, ¿cómo crece Cristo en todo ello?
Pienso que, si nos ponemos a considerarlo rectamente, pronto aparece la razón del crecimiento en edad. El Hijo eterno de Dios quiso hacerse temporal, para poder crecer con la edad. Dice Is 9: Un niño nos ha nacido . Si nació como un niño, ¿por qué no habría de crecer como un niño?
Los demás crecimientos de Cristo tienen más dificultad. Cristo asumió la naturaleza humana íntegra: nació niño según la carne, no según el alma, pues desde el inicio de su concepción su alma santísima, unida a Dios, estuvo llena de toda gracia y verdad. Y por eso dice Jn 1: Vimos su gloria, gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad . Estuvo lleno de toda gracia y verdad porque era el Unigénito de Dios. Y era el Unigénito desde el inicio de su concepción. Luego ya entonces estuvo lleno de gracia y verdad, y perfecto en la virtud. Dice Jeremías 31: La mujer envolverá al varón . Varón, no por la edad, sino por la perfección de su mente.
Así pues, ¿en qué sentido se habla de crecer en sabiduría y gracia?
Hay que decir que de alguien se dice que crece en sabiduría, no sólo cuando la adquiere mayor, sino cuando más se le manifiesta. Es verdad que Cristo, desde el inicio de su concepción, estuvo lleno de sabiduría y de gracia. Sin embargo, no la manifestó desde el principio, sino cuando suelen los demás. Se dice que crecía entonces en sabiduría, no porque hubiese más en Él, sino por el efecto con el que crecía en lo demás.
Si hubiese querido mostrar su sabiduría a los siete años, los hombres habrían podido dudar de que hubiese asumido una verdadera naturaleza humana. Por eso Cristo quiso asemejarse a los demás. Por eso escribe S. Pablo a los Filipenses 2: Se anonadó a sí mismo tomando la forma de siervo, hecho semejante a los hombres . Cristo se hizo pequeño, asumiendo nuestra pequeñez. Y, para mostrarse verdaderamente pequeño, se hizo semejante a los hombres. Dice Ba 3: Se le vió en la tierra y vivió con los hombres . Y cuando primero suele aparecer el indicio de sabiduría en el hombre, entonces manifestó Cristo por vez primera su sabiduría, a saber, a los doce años de edad: poco a poco, por tanto. Y no quiso mostrar su sabiduría, para que se comprobase que su naturaleza humana era verdadera, y para darnos ejemplo de crecer en sabiduría.
Así pues, como se dijo, el crecimiento de Cristo es cuádruple: de edad, de sabiduría, de gracia, y de trato humano.
Tratemos primero del crecimiento de Cristo en edad, que es corporal. Se nos pone de ejemplo para que crezcamos en edad de cuerpo y mente como Él lo hizo. Porque vano es crecer en la edad del cuerpo si no se crece en el alma. Por eso se habla conjuntamente del crecimiento de Cristo en la edad, en la sabiduría, y en la gracia. Pues si el hombre no crece en su mente junto con la edad del cuerpo, se siguen cuatro inconvenientes, porque esto es deforme, dañoso, pesado -es decir, laborioso-, y peligroso.
Digo, primero, que crecer en la edad corporal y no mental es deforme. El hombre se compone de alma y cuerpo, así como el cuerpo se compone de los demás miembros. Supongamos que crezca uno de los miembros del cuerpo, y los restantes sigan pequeños: esto es deforme. Lo mismo ocurre cuando alguno es hombre según el cuerpo, y no según la mente. Por eso dice S. Pablo en 1 Co 13: Cuando era niño, gustaba como niño y hablaba como niño; al hacerme hombre, vacié lo que era de niño . Los niños piensan en jugar y en cosas así.
Es verdad que el Señor manda que seamos como niños en Mt 18, diciendo: Si no os volvéis y hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos . Algo debemos retener de los niños, porque no son maliciosos, y además son humildes. Pero algo debemos quitar de los niños, porque carecen de sabiduría. Por lo que dice S. Pablo en 1 Co 14: No os hagáis niños en el sentir; sino sed niños en la malicia .
Debemos pensar como perfectos en el sentir, de modo que cuanto avanzamos en la edad física, ganemos también en la edad mental. Aquel a quien le creciese un pie y no el otro, pondría el mayor interés en el médico, para que creciese igual el otro pie. Pues del mismo modo tú, que creces en la edad física, debes poner todo tu esfuerzo para que crezcas también en la edad de la mente.
Por otra parte, crecer en la edad del cuerpo y no de la mente, es dañoso. Quien tuviese tiempo de adquirir una gran cosa, y lo dejase transcurrir en vano, lo tendría por un gran daño: como un comerciante en día de mercado, cuando piensa ganar mucho, y el estudiante cuando cree escuchar una lección útil, si pierde ese tiempo, se tiene por muy perjudicado.
El tiempo se te da, no para que ganes esas pequeñeces, sino a Dios y los bienes del cielo, que nadie puede abarcar. Por eso dice S. Pablo en 1 Co 2: Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni subió al corazón humano, lo que preparaste, oh Dios, para los que te aman . Por lo que dice el Qo 14: No se te pase partecita de un buen regalo, parte de un tiempo bueno . Y Salomón en Pr 5: No entregues tu honor a los que te son ajenos, ni tus años al cruel. No sea que extraños se llenen con tus fuerzas, y tus trabajos estén en casa ajena .
No entregues tu honor a los que te son ajenos . En la guerra, cuando a un hombre se le concede vencer a sus enemigos, se le hace honor. Este honor se te ha concedido a ti, a saber, que venzas al mundo, la carne, y el diablo. Pero cuando entregas al servicio del diablo las fuerzas naturales, que te fueron dadas para vencerle, entonces das tu honor a quien te es ajeno.
Sigue diciendo: No des los años de tu juventud al cruel , es decir, al diablo, que es cruel, porque por mucho que lo sirvas, no te dará reposo. Por lo que dice Jr 16: Serviréis a dioses ajenos, que no os darán reposo .
Y tus trabajos estén en casa ajena . Quizás haces buenas obras, en las que te esforzaste. Cuando te conviertas al Señor, tus trabajos estarán en tu casa. Pero, si no te convirtieses al Señor, tus trabajos, las buenas obras, estarán en casa ajena , porque se alegrarán de tus buenas obras los santos en la patria celestial, y no tú. Por lo que dice el Ap 3: Retén lo que tienes, no sea que otro tome tu corona .
Crecer en la edad del cuerpo, y no de la mente, es también laborioso. Dirás: soy joven, quiero divertirme en mi juventud; cuando sea viejo me convertiré al Señor. Pues de verdad que te cargas con un pesado trabajo. Resulta fácil a un hombre aquello a lo que se acostumbra desde joven. Y esto es patente, porque al campesino le es fácil trabajar en el campo, ya que se acostumbró a ello, mientras que a ti te es difícil. Si te acostumbras a hacer tu voluntad, y a vivir en pecado, una de dos: o desesperas de la vida eterna, o te reservas para un gran esfuerzo. Y por eso dice Salomón: El adolescente andará por su camino, y cuando envejezca no se apartará de él . Y Jr 3: Bueno le es al hombre llevar el yugo del Señor desde joven , porque fácilmente podrá llevarlo sobre sí. Y por eso Cristo nos dio ejemplo de obrar bien desde joven, porque con doce años creció en sabiduría.
Cuando alguien crece en edad del cuerpo, si no crece en la edad de su mente, resulta también peligroso. Dios pide razón de todas las cosas. Y por eso dice el Evangelio de Mt 18: El reino de los cielos es semejante a un hombre que hace cuentas con los de su casa . Dios te entregó el tiempo para que le sirvas. Pero dice Jb 24: Le dio tiempo, y él abusa con soberbia . Dios te pedirá cuentas del tiempo. Dice Is: Y dije: sin causa, en vano consumí mi fuerza . Consume su fuerza en vano y sin causa quien gasta su tiempo en cosas inútiles. Por lo que sigue Isaías 49: Luego mi causa está con el Señor . Y Salomón en Qo 11: Alégrate, joven, de tu adolescencia. Advierte que el Señor te llevará a juicio por estas cosas . ¿Es fácil aquel juicio? No, porque dice Is 65: Será un maldito el niño que viva cien años , a saber, el pecador. Por lo que dice Ba 3: Envejeciste en tierra ajena, se te contó con los que bajan al infierno . Pero no quieras desesperar de la misericordia divina, aunque lo merezcas.
Así pues, hemos de esforzarnos ante todo por crecer en la mente como en la edad. Pero, ¿cómo crece el hombre en su mente? Sin duda, cuando crece en sabiduría y gracia . Y aunque en el texto que comentamos se mencione la sabiduría antes que la gracia, hablaremos primero de ésta, porque el inicio de la sabiduría es el temor del Señor , dice el Si 1.
La gracia es algo oculto, porque está en el alma. Las causas ocultas no se conocen sino por sus efectos manifiestos. Y, entre todos los efectos, ninguno es tan manifiesto como la paz. Por eso el Apóstol une siempre la paz a la gracia: El fruto del Espíritu es la alegría, la caridad, la paz , dice Ga V. Y cuando alguno tiene paz, es señal de que está en gracia, porque no hay paz para los impíos, dice el Señor en Isaías 48. Y esto significó Dios al crecer en gracia, pues a los doce años fue al lugar de la paz, a Jerusalén, que significa visión de paz. Por eso, cuando tenemos la edad del uso de razón, debemos esforzarnos por alcanzar la paz.
Pero muchos se engañan, porque creyendo tener paz no la tienen. Por eso dijeron los falsos profetas: Paz, paz, y no había paz , dice Jr 6. Para que conozcamos la verdadera paz, hay que advertir que la paz debe tener cuatro condiciones, porque debe ser elevada, habitual, perseverante y asidua, y cauta.
En primer lugar, la paz de la gracia debe ser elevada. El hombre está constituido entre dos partes, y por eso puede haber dos tipos de paz. Por una parte, está constituido entre la carne y el espíritu, que luchan entre sí, porque la carne desea contra el espíritu, y el espíritu contra la carne . El espíritu es elevado, la carne rastrera. Y según esto, el hombre puede hacer las paces de dos modos.
Si lo hace de manera que el espíritu consienta a la carne, ésta ni es una paz elevada, ni verdadera, sino rastrera y falsa. Y de ahí Sb 14: Viviendo en tan gran guerra de necedad, consideran paz tantos y tan grandes males como sufren . Esos están en una gran guerra, porque sufren la guerra de la ignorancia y el remordimiento de conciencia.
Otra es la paz cuando la carne consiente al espíritu. Y, ¿cómo se hace esta paz? Pues, ciertamente, de manera que la carne se sujete al espíritu mediante la mortificación de la carne. Alguno dirá: quiero hacer las paces de manera que el espíritu consienta en algo a la carne, y así habrá paz, porque después la carne estará sujeta al espíritu. Imposible, porque la carne es de condición servil, y quien más consiente al siervo, tanto más lo malea. Por eso dice Proverbios 29: Quien alimenta a su siervo con delicadezas, se lo encontrará terco. Y Aristóteles dice: El deseo de placeres es insaciable, y la satisfacción de la concupiscencia incrementa la tendencia al necio también de todo punto . Si satisfaces el deleite carnal, no se aplaca con ello, sino que crece más, porque quien bebe de este agua volverá a tener sed.
¿Cómo hacer, entonces, esa paz? Sin duda, pisando la carne. De ahí lo de Is 27: En el combate camino sobre ella, y me hará las paces . Por eso leemos que el Señor fue a Jerusalén, no que descendió. Así dice: Cuando subieron a Jerusalén , fue con ellos (Lc 2).
Algunos, cuando quieren poner en paz el espíritu con la carne, hacen abstinencia, pero no observan la costumbre. Quieren ser distintos a los demás, contra el mandato del Señor en el Evangelio. Mt 6: Cuando ayunéis , dice, no os hagáis los tristes, al modo de los hipócritas . En lo que queda oculto, el hombre debe hacer buenas obras, pero abiertamente debe ser como los demás. Por eso dice el Si 32: En estas cosas, sé como uno más . Cuando San Agustín llegó a Milán, la gente de allí no ayunaba, mientras que en Roma y en Cartago sí ayunaban. Su madre estaba muy preocupada por si debía o no ayunar. Y entonces S. Agustín, que aún era catecúmeno, preguntó a San Ambrosio si debía ayunar o no. Y contestó Ambrosio: A cualquier Iglesia que vayáis, observad su costumbre, si no queréis sufrir escándalo o provocarlo a los demás. Por eso dice Lc 2, que Jesús subió según la costumbre. No quieras singularizarte, porque Dios muestra mucho desagrado por las singularidades.
Pero advierte que dice: del día de la fiesta . Si los compañeros quieren algo contrario a la virtud, en eso no debes conformarte a ellos. Por eso dice el Ex 23: No sigas a la multitud para hacer mal . Y Jr: Pregunta sobre las sendas antiguas, y mirad cuál es el buen camino, y andad por él . Esto es propio de la paz. Dice el Sal 121: Jerusalén, que se construye como ciudad que participa en lo mismo . En lo mismo, a saber, según la concordia de pensamientos y costumbres de los demás.
Además, esa paz debe ser asidua, porque no basta tenerla un tiempo, sino que conviene que el hombre persevere en ella. Dice Jb 27: Hasta que desfallezca, no me apartaré de mi inocencia . Dice dos cosas. Primero, hasta que desfallezca, esto es, hasta en la muerte, no me apartaré de mi inocencia.
El hombre se aparta de su inocencia pecando. Por lo que se dice en el Si 26: Quien da el paso de la justicia a la iniquidad, le preparó Dios para la ronfea , es decir, para la espada aguda.
Y no basta que el hombre no peque, sino que, si te has habituado a hacer el bien, conviene que no abandones las buenas obras. Por eso se dice: No abandonaré mi justicia que empecé a tener. De ahí Ap 2: Tengo contra ti que abandonaste tu primera caridad . Y esto se significa en el Evangelio de hoy. Dice Lc 2: Permaneció Jesús en el Templo los días de la festividad . Algunos bien se abstienen de pecar cuando es una festividad, pero tras ella vuelven al pecado. Pues el hombre debe permanecer en su justicia e inocencia, lo que aparece figurado en el libro de los Reyes (3 R 2). Dice Salomón a Semeí, que significa obediente: Hazte casa en Jerusalén, y vive en ella, y no salgas aquí y allá. El día que salgas, sé consciente de que te habrán de matar . O sea, que la paz debe ser asidua.
En cuarto lugar, debe ser cauta. ¿Quieres hacer las paces con el espíritu contra la carne? Si quisieras hacer la paz con otro, y sujetarlo a ti, te precaverías contra sus amigos. ¿Quieres hacer las paces con el espíritu contra la carne? Debes precaverte contra los amigos de la carne. Por lo que dice Jr 9: Que cada uno se proteja de su prójimo , a saber, el carnal, y que no confíe en ningún hermano suyo , a saber, de sangre. Porque se dice en Mi 7: Enemigos del hombre son los de su casa . Y en el Evangelio de hoy se da a entender esto cuando el Señor quiso permanecer en Jerusalén: No lo supieron sus padres (Lc 2). Quienes se esfuerzan por la perfecta paz de espíritu deben guardarse de los amigos y de la familiaridad carnal. Dice el Sal 44: Olvida tu pueblo y la casa de tu padre, y el rey deseará tu belleza . A saber, acercando en el presente a la gloria, y conduciendo a ella en el futuro, como se digne concedernos el que vive y reina etc.
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Puer Jesus etc.
Si diligenter velimus verba ista considerare, quatuor in eis inveniemus Christi profectus; scilicet profectum aetatis quantum ad corpus, profectum sapientiae quantum ad intellectum, et profectum gratiae quantum ad Deum, et profectum etiam gratiae quantum ad hominum convictum.
Revera omnes isti profectus sunt admirabiles imo stupore et admiratione pleni.
Admirandum enim est quod aeternitas aetate proficiat, quia Filius Dei est aeternitas, et est ab aeterno. Psalm. CXVI, et Psalm. CXVIII: in aeternum, Domine, permanet veritas tua .
Item admirandum est quod veritas in sapientia proficiat, quia profectus sapientiae est cognitio veritatis, et Christus ipsa veritas est; unde in Joan. XIV: ego sum via, veritas, et vita .
Item admirandum est quod gratiae factor proficiat in gratia, et Christus gratiae est actor. Unde in Joan. I: gratia, et veritas per Christum facta est .
Item admirandum est quod qui omnes homines excedit, quod apud homines proficiat: immo magis homines debent proficere apud illum. Psalm. CXII: excelsus est super omnes gentes .
Quomodo igitur proficiet Christus in istis?
Dico quod si recte velimus considerare, de profectu aetatis in promptu ratio apparet. Aeternus Dei Filius temporalis fieri voluit, ut secundum aetates proficere posset. Isa. IX: parvulus natus est nobis . Si natus est ut parvulus, quare ergo non cresceret ut parvulus?
Alii profectus Christi majorem difficultatem habent. Christus naturam humanam integram assumpsit: secundum carnem parvulus natus est, non secundum animam, quia ab initio conceptionis suae beatissima ejus anima Deo conjuncta plena fuit omni gratia et veritate. Unde in Joan. I: vidimus gloriam ejus, gloriam quasi Unigeniti a Patre plenum gratia et veritate . Plenus fuit omni gratia et veritate quia Unigenitus Dei; sed ab initio conceptionis fuit Unigenitus; ergo tunc fuit plenus gratia et veritate, et perfectus in virtute. Jerem. XXXI: femina circumdabit virum, non aetate, sed mentis perfectione .
Sed quo modo dicitur proficere sapientia et gratia?
Dicendum est quod aliquis dicitur proficere in sapientia, non solum quando acquirit majorem sapientiam, sed quando magis manifestatur in ipso sapientia. Verum est quod Christus a principio conceptionis suae plenus fuit sapientia et gratia, sed non manifestavit eam a principio, sed quando alii consueverunt. In sapientia tunc dicitur proficere, non in se, sed quantum ad effectum quo in aliis proficiebat.
Si voluisset ostendere sapientiam suam cum fuit septem annorum, potuissent homines dubitare de veritate naturae humanae assumptae, et propter hoc Christus aliis voluit conformari: unde Apostolus ad Philipp. II: exinanivit semetipsum formam servi accipiens, in similitudinem hominum factus . Christus se parvum fecit, nostram parvitatem accipiendo; ut se parvum vere ostenderet, in similitudinem hominum factus est. Baruch III: in terris visus est, et cum hominibus conversatus est . Et quando primo solet apparere in homine indicium sapientiae, tunc Christus primum manifestavit sapientiam suam, scilicet cum esset annorum duodecim; paulatim igitur. Et non voluit ostendere sapientiam suam, ut veritas naturae humanae in ipso comprobaretur, et ut daret nobis exemplum proficiendi in sapientia.
Quadrupliciter igitur, ut dictum, est Christi profectus: scilicet aetatis, sapientiae, gratiae et conversationis humanae.
Primo prosequamur de profectu aetatis Christi, qui est corporalis, et proponitur nobis in exemplum ut proficiamus aetate corporis et mentis sicut ipse; quia vacuus est profectus aetatis in corpore si non sit in anima.
Unde simul agitur de profectu aetatis Christi et sapientiae et gratiae; quia si non proficit homo profectu mentis cum aetate corporis, quatuor sequuntur ex hoc inconvenientia: quia hoc est monstruosum, damnosum, grave, sive laboriosum, et periculosum.
Primo dico, proficere aetate corporis et non mentis est monstruosum. Homo componitur ex anima et corpore, sicut corpus componitur ex ceteris membris. Sed ponamus quod aliquod corpus crescat in uno membro, et sit parvulus in aliis membris; hoc est monstruosum. Similiter quando aliquis est vir secundum corpus, et non secundum mentem: propter hoc dicit Apostolus I Cor. XIII: cum essem parvulus, sapiebam ut parvulus, loquebar ut parvulus; cum autem factus sum vir, evacuavi ea quae erant parvuli . Parvuli cogitant de ludo et hujusmodi.
Verum est quod Dominus mandat quod simus sicut parvuli, in Matthaeo XVIII, dicens: nisi conversi fueritis et efficiamini sicut parvuli, non intrabitis in regnum caelo rum . Aliquid debemus retinere de parvulis, quia parvuli non sunt malitiosi, et sunt humiles: aliquid debemus abjicere de parvulis, quia parvuli carent sapientia. Unde Apostolus I Cor. XIV: nolite parvuli effici sensibus; sed malitia parvuli estote .
Sensibus perfecti cogitare debemus, ut quantum proficimus aetate corporis proficiamus aetate mentis. Qui in uno pede cresceret, et non in alio, totum studium poneret in medico, quod cresceret similiter in alio pede. Similiter qui crescis aetate corporis debes ponere totum studium tuum ut crescas etiam aetate mentis.
Item crescere aetate corporis, non mentis, est damnosum. Qui haberet tempus ad acquirendam rem magnam, et dimitteret ipsum fluere in vanum, magnum damnum reputaret; sicut mercator tempore nundinarum, quando credit multum lucrari, et scholaris quando credit audire lectionem utilem, si tempus illud amittat, reputat se multum damnificatum.
Tempus datum est tibi ut lucreris non ista vilia, sed Deum et bona caelestia, quae nullus capere potest. Unde Apostolus I Cor. II: oculus non vidit, nec auris audivit, nec in cor hominis ascendit, quae praeparasti, Deus, diligentibus te . Propter hoc dicitur Eccli. XIV: particula boni doni ne praetereat te , pars boni temporis. Et Salomon, Prov. V: ne des alienis honorem tuum, et annos tuos crudeli; ne forte repleantur extranei viribus tuis, et labores tui sint in domo aliena .
Ne des alienis honorem tuum . Honor datur homini in bello, quando datur ei quod vincat inimicos suos. Talis honor datus est tibi, scilicet quo vincas mundum, carnem et diabolum. Sed quando das vires naturales ad serviendum diabolo, quae datae sunt tibi ut vincas diabolum, tunc honorem tuum das alieno.
Sequitur: ne des annos juventutis tuae crudeli ; idest, diabolo, qui est crudelis, quia quantumcumque servias ei, non dabit tibi requiem. Unde Jer. XVI: servietis diis alienis, qui non dabunt vobis requiem .
Et labores sint in domo aliena . Forte facis bona opera, in quibus laborasti. Si convertaris ad Dominum, erunt labores illi in domo tua. Si autem non convertaris ad Dominum, erunt labores tui, idest opera bona, in domo aliena, quia sancti in patria gaudebunt de bonis operibus tuis, et non tu. Unde dicitur in Apoc. III: tene quod habes, ne alius accipiat coronam tuam .
Item crescere aetate corporis, non mentis, est laboriosum. Sed dices: juvenis sum, volo ludere in juventute mea; cum ero senex convertam me ad Dominum. Certe committis te magno labori. Quod homo assuescit a juventute sua, facile est ei; quod patet, quia facile est rustico in campo laborare, quia consuevit, quod tibi est difficile. Si consuescis facere voluntatem tuam, et vivere in peccatis, aut desperas de vita aeterna, aut conservas te magno labori. Unde Salomon: adolescens juxta viam suam ambulabit, et cum senuerit non recedet ab ea . Et Jerem. III: bonum est viro cum portaverit jugum Domini ab adolescentia sua ; quia iste de facili potest se levare supra se. Et ideo Christus dedit nobis exemplum bene operandi a juventute, quia cum esset duodecim annorum crevit sapientia.
Item periculosum est cum quis crescit aetate corporis, si non crescit aetate mentis. Deus rationem requirit de omnibus. Unde in Evangelio, Matth. XVIII: simile est regnum caelorum homini ponenti rationem cum familia sua .
Deus dedit tibi tempus ut ei servias. Sed dicitur in Job XXIV: dedit ei tempus, et ipse abutitur in superbia . Deus exiget a te rationem de tempore. Isa.: et dixi: sine causa, et vane consumpsi fortitudinem meam. Ille vane et sine causa consumit fortitudinem suam qui tempus suum expendit in rebus inutilibus: et ideo sequitur in Isa. XLIX: ergo judicium meum cum Domino . Et Salomon, Ecclesiastes XI: laetare juvenis pro adolescentia tua. Scito quia pro his adducet te Dominus in judicium . Est ne facile illud judicium? Non. Quia dicit Isa. LXV: puer centum annorum maledictus erit , idest peccator. Unde in Baruch III: inveterasti in terra aliena, deputatus es cum his qui descendunt ad infernum . Sed noli desperare de Dei misericordia, licet merita tua hoc requirant.
Hoc igitur est primum studium ut crescamus mente, sicut aetate. Sed quomodo crescit homo mente? Certe quando crescit sapientia et gratia . Et licet in themate prius fiat mentio de sapientia quam de gratia, nos tamen prius dicemus de gratia, quia initium sapientiae timor Domini , Eccli. I.
Gratia occultum quid est, quia est in anima. Causae autem occultae non cognoscuntur nisi per effectus manifestos. Inter omnes autem effectus nullus est ita manifestus sicut pax. Unde Apostolus semper conjungit pacem gratiae: fructus spiritus, gaudium, caritas, pax , Galat. V. Et quando quis habet pacem, signum est quod habeat gratiam, quia non est pax impiis, dicit Dominus, Isa. XLVIII. Et istud signavit Deus in profectu gratiae; quia cum esset annorum duodecim, ivit in locum pacis, scilicet in Jerusalem, quae interpretatur visio pacis. Igitur cum habemus annos discretionis, debemus conari ut attingamus pacem.
Sed multi decipiuntur, quia cum credunt se habere pacem non habent; unde dixerunt falsi prophetae: pax, pax; et non erat pax , Jerem. VI. Ut cognoscamus pacem veram, notandum quod pax debet habere quatuor conditiones; quia debet esse alta, consueta, perseverans et assidua, et cauta.
Primo pax gratiae debet esse alta. Homo inter duo constitutus est; et secundum hoc potest esse duplex pax. Ex una parte constitutus est inter carnem et spiritum, quae ad invicem bellant; quia caro concupiscit adversus spiritum, et spiritus adversus carnem . Spiritus altus est, et caro infima. Secundum hoc dupliciter potest homo facere pacem.
Si facit pacem ita quod spiritus consentiat carni; haec non est pax alta, nec vera, sed infima et falsa. Unde Sap. XIV: in magno viventes inscientiae bello tot et tanta mala quae patiuntur arbitrantur pacem . Tales sunt in magno bello, quia habent bellum ignorantiae et remorsum conscientiae.
Alia est pax quando caro consentit spiritui. Et quomodo fit ista pax? Certe ut caro subjiciatur spiritui per macerationem carnis. Dicet aliquis: volo facere pacem ita quod spiritus in aliquo consentiat carni, et sic erit pax, quia caro postea erit subjugata spiritui. Hoc non potest esse; quia caro servilis est conditionis, et qui servo magis indulget tanto servus magis protervit. Unde in Prov. XXIX: qui delicate nutrit servum suum, inveniet eum contumacem . Et Philosophus dicit: insatiabilis est delectabilis appetitus, et undique insipienti et concupiscentie operatio auget conatum . Si satisfacis delectationi carnis, non propter hoc sedatur, sed magis augetur, quia qui bibit in hac aqua sitiet iterum.
Ista pax quomodo est facienda? Certe conculcando carnem. Unde Isa. XXVII: in praelio gradior super eam, et faciet mihi pacem . Propter hoc legimus quod Dominus ivit in Jerusalem, non descendit. Unde dicitur: ascendentibus illis in Jerusalem , ivit cum illis, Luc. II.
Aliqui cum volunt facere pacem spiritus cum carne, faciunt abstinentiam, sed non servant consuetudinem. Volunt esse difformes aliis contra mandatum Domini in Evangelio. Matth. VI: cum jejunatis , inquit, nolite fieri sicut hypocritae tristes . In occulto debet homo facere opera bona, et in aperto debet esse conformis aliis. Unde in Eccli. XXXII: in illis esto sicut unus ex illis . Augustinus cum venit Mediolani non jejunaverunt ibi homines, Romae autem et Carthagini jejunaverunt; mater ejus anxiebatur multum si deberet jejunare vel non; et tunc Augustinus adhuc cathecumenus requisivit ab Ambrosio si deberet jejunare vel non: et dixit Ambrosius: ad quamcumque Ecclesiam veneritis, ejus morem servate, si non vultis pati scandalum, vel aliis facere . Unde Jesus, Luc. II, ascendit secundum consuetudinem. Noli esse singularis, quia Deus multum videtur abhorrere singularitatem.
Sed nota quod dixit: diei festi . Si socii velint aliquid contrarium virtuti, in illo non debes eis esse conformis. Unde in Exod. XXIII: non sequeris turbam ad faciendum malum . Et Jerem.: interroga de semitis antiquis, et videte quae sit via bona, et ambulate in ea . Illud pertinet ad pacem. Psal. CXXI: Jerusalem quae aedificatur ut civitas cujus participatio ejus in idipsum . In idipsum, idest secundum concordiam sententiarum et morum aliorum.
Item ista pax debet esse assidua; quia non sufficit eam habere ad tempus, sed oportet quod homo sit in ea perseverans. Job XXVII: donec deficiam non recedam ab innocentia mea; justificationem, quam coepi tenere, non deseram . Duo dicit. Primo dicit: donec deficiam, idest usque in morte, ab innocentia mea non recedam .
Homo recedit ab innocentia sua peccando. Unde in Eccli. XXVI: qui transgreditur a justitia ad iniquitatem, Deus praeparavit eum ad rumphaeam , idest ad gladium acutum.
Non sufficit quod homo non peccet; sed si consuevisti benefacere, oportet quod opera bona non deseras. Unde dicitur: justificationem meam quam coepi tenere non deseram . Unde in Apoc. II: habeo adversum te, quod charitatem tuam primam dereliquisti . Et hoc significatur in Evangelio hodie. Luc. II: diebus festis mansit Jesus in templo . Aliqui in festo bene abstinent a peccato, sed post festum redeunt ad peccatum. Debet enim homo permanere in justitia et innocentia sua, quae signatur in libro Regum. III Reg. II: Salomon ad Semei, qui interpretatur obediens: aedifica tibi domum in Jerusalem, et habita ibi; et non exeas huc aut illuc: quacumque die exieris scito te interficiendum ; idest debet pax ista esse assidua.
Quarto debet esse cauta. Vis facere pacem cum spiritu contra carnem? Si velles facere pacem cum alio, et eum tibi subjugare, caveres tibi ab amicis illius. Vis facere pacem cum spiritu contra carnem? Debes tibi cavere ab amicis carnis. Unde Jer. IX: unusquisque a proximo suo , scilicet carnali, se custodiat, et in omni fratre suo , scilicet carnis, non habeat fiduciam ; quia dicitur in Michaea VII: inimici hominis domestici illius ; et in Evangelio hodierno significatur hoc quando Dominus voluit manere in Jerusalem: non cognoverunt parentes ejus , Luc. II. Qui student perfectionem pacis spiritus debent sibi cavere ab amicis et familiaritate carnis. Psal. XLIV: obliviscere populum tuum et domum patris tui, et concupiscet rex decorem tuum . Scilicet in praesenti conferendo, et in futuro perducendo ad gloriam; quod nobis praestare dignetur qui vivit et regnat et cetera.
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Jesús crecía etc.
Hemos hablado hoy de un doble crecimiento de Cristo, a saber, del crecimiento en edad y en gracia. Ahora resta tratar de los otros dos crecimientos, el de sabiduría y el del trato con los hombres. Y así como el crecer de la gracia se manifiesta en la paz, el crecimiento de la sabiduría se manifiesta en la contemplación. De donde, en el Si 1, dice Salomón: Adelanté en sabiduría a cuantos fueron en Jerusalén antes de mí , porque dice después: Mi mente contempló muchas cosas con sabiduría .
Quien contempla con sabiduría muchas cosas, gana en sabiduría. Mirad: templo viene de contemplar, o contemplación de templo. Luego el hecho de que el Señor se encuentre en el templo, nos demuestra el esfuerzo por contemplar, y también que por el templo se significa la contemplación. Dice el Sal 26: Una cosa pedí al Señor, ésta buscaré, habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida, y visitar su templo santo . Visita el templo de verdad quien acude a él, no por pitos y flautas, sino para contemplar la voluntad de Dios.
Veamos qué hizo Cristo en el templo, para poder así saber si crece el hombre en el templo.
Para que un hombre crezca en sabiduría se precisan cuatro cosas: que escuche de buen grado, que inquiera con diligencia, que responda con prudencia, y que medite con atención.
Digo, primero, que para que un hombre crezca en sabiduría, le es necesario que escuche de buen grado, porque la sabiduría es tan profunda que ningún hombre se basta por sí solo a contemplar. Por eso le es necesario de suyo que escuche. De donde se dice en Si 6: Si gustas de oír, serás sabio . Dirás: bastante sabio soy, no quiero escuchar. Por eso dice después: El sabio que escucha sabiduría será más sabio (Pr 1). Ninguno hay tan sabio que no aprenda escuchando. Por eso encontraron a Jesús escuchando.
Pero, ¿cómo debes escuchar? Ciertamente con perseverancia. Algunos quieren escuchar de paso una lección de una ciencia, no ponen allí el corazón. Pero a Jesús lo encontraron constante pasados tres días. Así también tú debes escuchar con asiduidad. Por lo que dice Pr 8: Feliz quien me escucha, y quien cada día vigila a mis puertas .
Además, debemos escuchar no sólo a uno, sino a muchos, porque dice S. Pablo en 1 Co 12, que hay gracias diversas . Uno solo no está avanzado en todas. San Gregorio supo mejor de moral, San Agustín de resolver cuestiones, y S. Ambrosio de alegorías. Lo que no aprendes del uno, lo aprendes del otro. Por eso dice el Si 6: Permanece entre ancianos prudentes, y ten trato en la sabiduría de sus corazones, para oír la narración de Dios . Lo que no narra uno, lo narra el otro. No digo que crea útil que quienes primero empiezan a escuchar de una ciencia, que oigan a varios, sino que deben oír a uno sólo hasta que tengan los fundamentos, y cuando tengan base, que escuchen a varios, para que puedan tomar flores de varios, es decir, las que sean útiles.
A Jesús también lo hallaron oyendo a muchos, y de pie en medio. Esto es propio de un juez justo. Pues al oyente se le encarga el oficio de juez, ya que debe juzgar con justicia lo que oye. Dice Job 12: ¿No juzga las palabras el oído? El oyente debe ser un juez justo. Algunos, sin embargo, siguen la opinión de maestros porque les oyen. Mas nadie debe tener amistades en lo que respecta a la verdad, sino adherirse sólo a la verdad, porque dice Aristóteles que la disensión de opiniones no repugna a la amistad. Cristo estuvo en medio, porque dice el Qo 15: Abrió su boca en medio de la asamblea, y el Señor lo llenó con el Espíritu de sabiduría e inteligencia .
En segundo término, para ganar en sabiduría se requiere que el hombre busque con diligencia, ya que la sabiduría tiene más precio que cuanto pueda desearse. Y por eso dice Pr 3: Es de más precio que todas las riquezas, y todo cuanto se desea no resiste la comparación con ella . Y en el libro de la Sb 7: La antepuse a tronos y reinos .
Mirad, quienes necesitan algo temporal, no sólo se contentan con que se lo ofrezcan, sino que lo buscan con afán. Así también nosotros debemos buscar con diligencia la sabiduría. Por eso dice Salomón, en Pr 2: Si la buscas como a riqueza, la encontrarás . Algunos atraviesan montes y mares por lograr riqueza. Así debes esforzarte también tú por la sabiduría. Por eso encontraron a Cristo en el templo, preguntando y buscando la sabiduría, para darnos ejemplo a nosotros en buscar la sabiduría.
Pero, ¿dónde debes buscar la sabiduría, y de quiénes? Ciertamente, de tres.
Primero del maestro, o de quienes son más sabios. Por eso dice el Dt 32: Pregunta a tu padre , es decir, al maestro, porque así como tu padre te engendró físicamente, el maestro te engendró espiritualmente. Y te dará noticia. Interroga a los mayores , o sea a los sabios, y te dirán .
Además, no debes contentarte con preguntar a los presentes, sino también a los antiguos ausentes. Si no puedes tener las personas, tienes sin embargo los escritos. Cuando ves los escritos de Agustín y Ambrosio, entonces interrógalos. Dice Jv 8: Pregunta a la generación primera, e investiga con diligencia la memoria de los padres , es decir, el memorial que te dejaron.
Es más. No sólo no basta que les interrogues a ellos o también los escritos, sino que debes meditar reflexionando sobre las criaturas; porque se dice en el Si 1: Dios derrama su sabiduría sobre todas sus obras . Las obras de Dios son prueba de Su sabiduría, así como de un artefacto podemos conjeturar muchas cosas sobre el saber de quien lo hizo. Y por eso dice Jb 12: Pregunta a los jumentos, y te enseñarán, a las aves del cielo, y te dirán .
También debe adquirir sabiduría el hombre compartiendo con otros. Por eso dice el Sabio en 7: La que aprendí sin engaño, y comunico sin envidia . Cualquiera puede experimentar que nadie puede avanzar tan bien en la sabiduría como al compartir con otros lo que él sabe. Y esto es debido, que el hombre responda a los otros de lo que llegó a saber. Por lo que dice Pr 22: Para mostrarte la certeza y las palabras de la verdad, y responder de estas cosas a aquellos que te enviaron . Cristo responde: Todos se admiraban de su prudencia y de sus respuestas (Lc 2).
Al responder se requiere la prudencia de tres modos.
Primero, que la respuesta esté proporcionada a la persona del que la da. Si alguno te pregunta lo que está más allá de tus fuerzas, no te pongas a responder. Luego, si tienes la inteligencia, responde a tu prójimo. Si no, pon tu mano sobre tu boca, no seas cogido en palabras ignorantes y quedes avergonzado (Si 5).
Además, se requiere prudencia al responder para que la contestación esté proporcionada al oyente. No siempre hay que responder a cualquiera, porque quizás alguno te pregunta para provocarte o injuriarte. Por eso dice Pr 26: No respondas al tonto conforme a su estupidez, no sea que te hagas semejante a él . Y, ¿cuál es la señal del tonto? Pues, ciertamente, cuando pregunta insultando. Por lo que dice Pr: La pregunta del tonto viene mezclada con insultos . Sin embargo, debes contestar al tonto conforme a su tontería para no parecerle ignorante, como dice Salomón en Pr 26. Bien hizo esto Cristo. Cuando otros le preguntaron con qué poder hacía milagros, se lo manifestó haciéndoles otra pregunta.
También debe haber prudencia en la respuesta, para que sea proporcionada a la cuestión, para evitar adornos de palabras e ir al caso. De otro modo, la respuesta sería aire. Por eso dice Jb 15: ¿Acaso el sabio responderá al aire? Cristo respondió prudentemente: Todos se admiraban de su prudencia y sus respuestas (Lc 2).
En cuarto lugar, lo que hace consumada a la prudencia es que el hombre medite con atención. Dice el Sal 18: La meditación de mi corazón siempre ante tu mirada . Tenemos como ejemplo a la Santa Virgen, que conservaba todas estas palabras, meditándolas en su corazón (Lc 2).
Al exponer este pasaje, un autor griego dice algo muy digno de notar. Considera , dice, a María, la más prudente de las mujeres y madre de la verdadera Sabiduría. Cómo se hace alumna del Niño. Ya no le atiende como a niño, ni como a hombre, sino como a Dios. Así como había concebido al mismo Verbo en el vientre, concibe ahora en el corazón todos sus hechos y palabras .
Respecto a la meditación de la Virgen María, observad tres cosas.
Primero, que fue fructífera. ¿Cuál es el fruto de la meditación? Os digo que la meditación es clave para la memoria de quien puede leer y oír muchas cosas, pero no puede retener sino meditando. Dice el Sal 118: Entendí más que todos los que enseñan, porque mi meditación son tus testimonios . Pues así como el alimento no nutre si primero no se mastica, así no podrías avanzar en la ciencia sino masticando lo que oyes mediante una consideración frecuente.
La meditación de la Virgen fue también completa, porque conservaba todas las palabras. El hombre debe meditar todo lo que oye.
Además, la meditación de la Virgen fue profunda. Algunos sólo quieren meditar superficialmente. Si no puedes meditar todo de una vez, medítalo otra vez. María conservaba todas las palabras, considerándolas en su corazón. Dice el Sal 76: Medité por la noche en mi corazón, y ejercitaba y examinaba el espíritu .
No hay duda de que quien oye con gusto, responde prudente, busca con diligencia, y medita con atención, no dejará de ganar mucho en sabiduría. Este es el modo de crecer en la sabiduría.
Queda hablar ahora del crecimiento en el trato humano. Verdaderamente, quien quiera puede aprender de este evangelio bastante sobre el trato humano, cuanto a los súbditos y cuanto a los superiores. Y como aquí hay pocos superiores, y muchos súbditos, hablaremos de los súbditos.
Conviene notar que, si quieres ganar en el trato humano, debes tener cuatro cosas: piedad, pureza, humildad, y discreción.
En primer lugar, digo que has de tener piedad para ganar en trato humano. Algunos sólo tienen piedad de sí mismos, para vivir en paz y ganar en sabiduría, pero no quieren condescender con los demás. Estos pueden ganar en gracia ante Dios, pero no ante los hombres. Jesús, sin embargo, crecía en gracia y sabiduría ante Dios y ante los hombres . Esto se significa en el descenso con ellos. Jesús permaneció su tiempo en Jerusalén, pero cuando quiso descendió. Por lo que dice el Cantar de los Ct 6: Mi amado desciende a su jardín , a saber, el jardín de las delicias. Y en la escala que vió Jacob, vió ángeles de Dios ascendiendo y descendiendo (Gn 28). Así también nosotros debemos ascender por el provecho espiritual, y descender mediante la piedad al prójimo.
Otros condescienden con los demás, pero demasiado, porque llegan hasta el pecado. Por lo que Cristo descendió a Nazaret, que significa flor, por la que se simboliza a la pureza. De donde dice el Ct 1: Nuestro lecho está florido . Feliz aquel que en su conciencia no tiene nada pestilente o digno de infamia, sino sólo el olor de la buena fama. Por lo que dice Ct 24: Mis flores, fruto de honor y honestidad , es decir, el fruto que hay en el mérito. Por lo que dice S. Pablo en Rm 6: Tenéis el fruto en la santificación . Las flores están en la patria futura.
En tercer lugar, debemos tener humildad. Por lo que S. Agustín dice: Que se avergüence el hombre de hacerse soberbio, desde que Dios se hizo humilde . Cristo se sujetó a los hombres para que tú estés sujeto a los superiores. Y S. Gregorio: Todo el que crece ascendiendo, nunca deja la obediencia .
Antes de que el hombre llegue a avanzar en el trato humano, es necesario que esté sujeto a obediencia como algo que conduce al bien. También Cristo tuvo suma obediencia. Algunos obedecen bien en las cosas ligeras, pero no en las grandes. Sin embargo, Cristo obedeció en las cosas grandes. Por eso, comentando la frase les estaba sujeto a ellos , dice una Glosa: Eran hombres justos y honestos, pero pobres, y sufrían penuria de lo necesario, como es testigo el pesebre que sirvió al venerable nacimiento, buscando con trabajo continuo lo necesario al cuerpo; y Cristo trabajó con ellos . Dice el Sal 87: Pobre soy, y en trabajos desde mi juventud . Muchos vienen a estudiar, quieren ganar en sabiduría, pretenden no descender sino subir. No están en Nazaret, sino en la torpeza del pecado. No para ser súbditos, sino superiores. Pero Cristo descendió a Nazaret , donde les estaba sujeto .
En cuarto lugar, es necesaria la discreción que es discernimiento al obedecer. Ciertamente, debemos obediencia a los superiores en aquellas cosas que no nos retrahen de Dios. Por lo que San Pedro dice en Hch 5: Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres . Cristo tuvo este discernimiento: en lo que no le retraía de Dios, les estaba sujeto. ¿No sabéis , dice, que conviene que esté en las cosas de mi Padre? (Lc 2). Y en el Sal 72: Bueno es para mí adherirme a Dios , a saber, en el presente por la gracia, y en el futuro por la gloria, que a nosotros y a vosotros etc.
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Jesús crecía etc.
Hemos hablado hoy de un doble crecimiento de Cristo, a saber, del crecimiento en edad y en gracia. Ahora resta tratar de los otros dos crecimientos, el de sabiduría y el del trato con los hombres. Y así como el crecer de la gracia se manifiesta en la paz, el crecimiento de la sabiduría se manifiesta en la contemplación. De donde, en el Si 1, dice Salomón: Adelanté en sabiduría a cuantos fueron en Jerusalén antes de mí , porque dice después: Mi mente contempló muchas cosas con sabiduría .
Quien contempla con sabiduría muchas cosas, gana en sabiduría. Mirad: templo viene de contemplar, o contemplación de templo. Luego el hecho de que el Señor se encuentre en el templo, nos demuestra el esfuerzo por contemplar, y también que por el templo se significa la contemplación. Dice el Sal 26: Una cosa pedí al Señor, ésta buscaré, habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida, y visitar su templo santo . Visita el templo de verdad quien acude a él, no por pitos y flautas, sino para contemplar la voluntad de Dios.
Veamos qué hizo Cristo en el templo, para poder así saber si crece el hombre en el templo.
Para que un hombre crezca en sabiduría se precisan cuatro cosas: que escuche de buen grado, que inquiera con diligencia, que responda con prudencia, y que medite con atención.
Digo, primero, que para que un hombre crezca en sabiduría, le es necesario que escuche de buen grado, porque la sabiduría es tan profunda que ningún hombre se basta por sí solo a contemplar. Por eso le es necesario de suyo que escuche. De donde se dice en Si 6: Si gustas de oír, serás sabio . Dirás: bastante sabio soy, no quiero escuchar. Por eso dice después: El sabio que escucha sabiduría será más sabio (Pr 1). Ninguno hay tan sabio que no aprenda escuchando. Por eso encontraron a Jesús escuchando.
Pero, ¿cómo debes escuchar? Ciertamente con perseverancia. Algunos quieren escuchar de paso una lección de una ciencia, no ponen allí el corazón. Pero a Jesús lo encontraron constante pasados tres días. Así también tú debes escuchar con asiduidad. Por lo que dice Pr 8: Feliz quien me escucha, y quien cada día vigila a mis puertas .
Además, debemos escuchar no sólo a uno, sino a muchos, porque dice S. Pablo en 1 Co 12, que hay gracias diversas . Uno solo no está avanzado en todas. San Gregorio supo mejor de moral, San Agustín de resolver cuestiones, y S. Ambrosio de alegorías. Lo que no aprendes del uno, lo aprendes del otro. Por eso dice el Si 6: Permanece entre ancianos prudentes, y ten trato en la sabiduría de sus corazones, para oír la narración de Dios . Lo que no narra uno, lo narra el otro. No digo que crea útil que quienes primero empiezan a escuchar de una ciencia, que oigan a varios, sino que deben oír a uno sólo hasta que tengan los fundamentos, y cuando tengan base, que escuchen a varios, para que puedan tomar flores de varios, es decir, las que sean útiles.
A Jesús también lo hallaron oyendo a muchos, y de pie en medio. Esto es propio de un juez justo. Pues al oyente se le encarga el oficio de juez, ya que debe juzgar con justicia lo que oye. Dice Job 12: ¿No juzga las palabras el oído? El oyente debe ser un juez justo. Algunos, sin embargo, siguen la opinión de maestros porque les oyen. Mas nadie debe tener amistades en lo que respecta a la verdad, sino adherirse sólo a la verdad, porque dice Aristóteles que la disensión de opiniones no repugna a la amistad. Cristo estuvo en medio, porque dice el Qo 15: Abrió su boca en medio de la asamblea, y el Señor lo llenó con el Espíritu de sabiduría e inteligencia .
En segundo término, para ganar en sabiduría se requiere que el hombre busque con diligencia, ya que la sabiduría tiene más precio que cuanto pueda desearse. Y por eso dice Pr 3: Es de más precio que todas las riquezas, y todo cuanto se desea no resiste la comparación con ella . Y en el libro de la Sb 7: La antepuse a tronos y reinos .
Mirad, quienes necesitan algo temporal, no sólo se contentan con que se lo ofrezcan, sino que lo buscan con afán. Así también nosotros debemos buscar con diligencia la sabiduría. Por eso dice Salomón, en Pr 2: Si la buscas como a riqueza, la encontrarás . Algunos atraviesan montes y mares por lograr riqueza. Así debes esforzarte también tú por la sabiduría. Por eso encontraron a Cristo en el templo, preguntando y buscando la sabiduría, para darnos ejemplo a nosotros en buscar la sabiduría.
Pero, ¿dónde debes buscar la sabiduría, y de quiénes? Ciertamente, de tres.
Primero del maestro, o de quienes son más sabios. Por eso dice el Dt 32: Pregunta a tu padre , es decir, al maestro, porque así como tu padre te engendró físicamente, el maestro te engendró espiritualmente. Y te dará noticia. Interroga a los mayores , o sea a los sabios, y te dirán .
Además, no debes contentarte con preguntar a los presentes, sino también a los antiguos ausentes. Si no puedes tener las personas, tienes sin embargo los escritos. Cuando ves los escritos de Agustín y Ambrosio, entonces interrógalos. Dice Jv 8: Pregunta a la generación primera, e investiga con diligencia la memoria de los padres , es decir, el memorial que te dejaron.
Es más. No sólo no basta que les interrogues a ellos o también los escritos, sino que debes meditar reflexionando sobre las criaturas; porque se dice en el Si 1: Dios derrama su sabiduría sobre todas sus obras . Las obras de Dios son prueba de Su sabiduría, así como de un artefacto podemos conjeturar muchas cosas sobre el saber de quien lo hizo. Y por eso dice Jb 12: Pregunta a los jumentos, y te enseñarán, a las aves del cielo, y te dirán .
También debe adquirir sabiduría el hombre compartiendo con otros. Por eso dice el Sabio en 7: La que aprendí sin engaño, y comunico sin envidia . Cualquiera puede experimentar que nadie puede avanzar tan bien en la sabiduría como al compartir con otros lo que él sabe. Y esto es debido, que el hombre responda a los otros de lo que llegó a saber. Por lo que dice Pr 22: Para mostrarte la certeza y las palabras de la verdad, y responder de estas cosas a aquellos que te enviaron . Cristo responde: Todos se admiraban de su prudencia y de sus respuestas (Lc 2).
Al responder se requiere la prudencia de tres modos.
Primero, que la respuesta esté proporcionada a la persona del que la da. Si alguno te pregunta lo que está más allá de tus fuerzas, no te pongas a responder. Luego, si tienes la inteligencia, responde a tu prójimo. Si no, pon tu mano sobre tu boca, no seas cogido en palabras ignorantes y quedes avergonzado (Si 5).
Además, se requiere prudencia al responder para que la contestación esté proporcionada al oyente. No siempre hay que responder a cualquiera, porque quizás alguno te pregunta para provocarte o injuriarte. Por eso dice Pr 26: No respondas al tonto conforme a su estupidez, no sea que te hagas semejante a él . Y, ¿cuál es la señal del tonto? Pues, ciertamente, cuando pregunta insultando. Por lo que dice Pr: La pregunta del tonto viene mezclada con insultos . Sin embargo, debes contestar al tonto conforme a su tontería para no parecerle ignorante, como dice Salomón en Pr 26. Bien hizo esto Cristo. Cuando otros le preguntaron con qué poder hacía milagros, se lo manifestó haciéndoles otra pregunta.
También debe haber prudencia en la respuesta, para que sea proporcionada a la cuestión, para evitar adornos de palabras e ir al caso. De otro modo, la respuesta sería aire. Por eso dice Jb 15: ¿Acaso el sabio responderá al aire? Cristo respondió prudentemente: Todos se admiraban de su prudencia y sus respuestas (Lc 2).
En cuarto lugar, lo que hace consumada a la prudencia es que el hombre medite con atención. Dice el Sal 18: La meditación de mi corazón siempre ante tu mirada . Tenemos como ejemplo a la Santa Virgen, que conservaba todas estas palabras, meditándolas en su corazón (Lc 2).
Al exponer este pasaje, un autor griego dice algo muy digno de notar. Considera , dice, a María, la más prudente de las mujeres y madre de la verdadera Sabiduría. Cómo se hace alumna del Niño. Ya no le atiende como a niño, ni como a hombre, sino como a Dios. Así como había concebido al mismo Verbo en el vientre, concibe ahora en el corazón todos sus hechos y palabras .
Respecto a la meditación de la Virgen María, observad tres cosas.
Primero, que fue fructífera. ¿Cuál es el fruto de la meditación? Os digo que la meditación es clave para la memoria de quien puede leer y oír muchas cosas, pero no puede retener sino meditando. Dice el Sal 118: Entendí más que todos los que enseñan, porque mi meditación son tus testimonios . Pues así como el alimento no nutre si primero no se mastica, así no podrías avanzar en la ciencia sino masticando lo que oyes mediante una consideración frecuente.
La meditación de la Virgen fue también completa, porque conservaba todas las palabras. El hombre debe meditar todo lo que oye.
Además, la meditación de la Virgen fue profunda. Algunos sólo quieren meditar superficialmente. Si no puedes meditar todo de una vez, medítalo otra vez. María conservaba todas las palabras, considerándolas en su corazón. Dice el Sal 76: Medité por la noche en mi corazón, y ejercitaba y examinaba el espíritu .
No hay duda de que quien oye con gusto, responde prudente, busca con diligencia, y medita con atención, no dejará de ganar mucho en sabiduría. Este es el modo de crecer en la sabiduría.
Queda hablar ahora del crecimiento en el trato humano. Verdaderamente, quien quiera puede aprender de este evangelio bastante sobre el trato humano, cuanto a los súbditos y cuanto a los superiores. Y como aquí hay pocos superiores, y muchos súbditos, hablaremos de los súbditos.
Conviene notar que, si quieres ganar en el trato humano, debes tener cuatro cosas: piedad, pureza, humildad, y discreción.
En primer lugar, digo que has de tener piedad para ganar en trato humano. Algunos sólo tienen piedad de sí mismos, para vivir en paz y ganar en sabiduría, pero no quieren condescender con los demás. Estos pueden ganar en gracia ante Dios, pero no ante los hombres. Jesús, sin embargo, crecía en gracia y sabiduría ante Dios y ante los hombres . Esto se significa en el descenso con ellos. Jesús permaneció su tiempo en Jerusalén, pero cuando quiso descendió. Por lo que dice el Cantar de los Ct 6: Mi amado desciende a su jardín , a saber, el jardín de las delicias. Y en la escala que vió Jacob, vió ángeles de Dios ascendiendo y descendiendo (Gn 28). Así también nosotros debemos ascender por el provecho espiritual, y descender mediante la piedad al prójimo.
Otros condescienden con los demás, pero demasiado, porque llegan hasta el pecado. Por lo que Cristo descendió a Nazaret, que significa flor, por la que se simboliza a la pureza. De donde dice el Ct 1: Nuestro lecho está florido . Feliz aquel que en su conciencia no tiene nada pestilente o digno de infamia, sino sólo el olor de la buena fama. Por lo que dice Ct 24: Mis flores, fruto de honor y honestidad , es decir, el fruto que hay en el mérito. Por lo que dice S. Pablo en Rm 6: Tenéis el fruto en la santificación . Las flores están en la patria futura.
En tercer lugar, debemos tener humildad. Por lo que S. Agustín dice: Que se avergüence el hombre de hacerse soberbio, desde que Dios se hizo humilde . Cristo se sujetó a los hombres para que tú estés sujeto a los superiores. Y S. Gregorio: Todo el que crece ascendiendo, nunca deja la obediencia .
Antes de que el hombre llegue a avanzar en el trato humano, es necesario que esté sujeto a obediencia como algo que conduce al bien. También Cristo tuvo suma obediencia. Algunos obedecen bien en las cosas ligeras, pero no en las grandes. Sin embargo, Cristo obedeció en las cosas grandes. Por eso, comentando la frase les estaba sujeto a ellos , dice una Glosa: Eran hombres justos y honestos, pero pobres, y sufrían penuria de lo necesario, como es testigo el pesebre que sirvió al venerable nacimiento, buscando con trabajo continuo lo necesario al cuerpo; y Cristo trabajó con ellos . Dice el Sal 87: Pobre soy, y en trabajos desde mi juventud . Muchos vienen a estudiar, quieren ganar en sabiduría, pretenden no descender sino subir. No están en Nazaret, sino en la torpeza del pecado. No para ser súbditos, sino superiores. Pero Cristo descendió a Nazaret , donde les estaba sujeto .
En cuarto lugar, es necesaria la discreción que es discernimiento al obedecer. Ciertamente, debemos obediencia a los superiores en aquellas cosas que no nos retrahen de Dios. Por lo que San Pedro dice en Hch 5: Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres . Cristo tuvo este discernimiento: en lo que no le retraía de Dios, les estaba sujeto. ¿No sabéis , dice, que conviene que esté en las cosas de mi Padre? (Lc 2). Y en el Sal 72: Bueno es para mí adherirme a Dios , a saber, en el presente por la gracia, y en el futuro por la gloria, que a nosotros y a vosotros etc.
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